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10 Sermones y Predicaciones Cortas
Published by Manuel Bento Falcón at Smashwords
Copyright 2011 Manuel Bento Falcón
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Gracias a Dios, a mi Madre, a mi esposa Érika y a Nidia, mi persistente guía espiritual, sin las cuales este libro jamás hubiese sido posible.
-Manuel Bento Falcón
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Tabla de Contenidos
Frío o Caliente
La Tentación y la Prueba
Más que Vencedores
Vino a los suyos y no le recibieron
La Humildad de un Hombre de Dios
La Veracidad de la Biblia y la Figura de Jesús
Mi Yugo es fácil y ligera mi Carga
El Arrepentimiento
Amor y Temor de Dios
La Solución para el Pecado

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Frío o Caliente
Dios es el que llama
Dios desde el principio siempre ha sido el que por propia iniciativa ha buscado al hombre. Cuando Adán pecó fue Dios el que fue a buscarlo mientras que el se escondía (Génesis 3:8-9). Dios también buscó y llamó a Noé (Génesis 6:12-13). También llamó a Abraham (Génesis 12:1) y buscó a Moisés, apareciéndose en la zarza ardiente. Siempre vemos ese patrón. No es nunca uno el que busca a Dios primeramente, sino Dios el que te llama a tí. 
Isaías 65:1-2
Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí. Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde,el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;
Por lo mismo dice en Mateo 22:14: Muchos son los llamados y poco los escogidos
Y también por eso dice:
Juan 15:16
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
En este último versículo vemos como Dios nos elige para que llevemos fruto, y que ese fruto sea del tipo que permanece. También para que le pidamos al Padre. 
Respondiendo a la llamada de Dios
Ahora bien, el que es llamado puede ser escogido o no. En más de una ocasión cuando nos llaman y no queremos atender, hacemos como que no hemos oído. 
Por ejemplo si estamos hablando en el salón con algún hermano o hermana y sale otro hermano de la cocina y nos dice: “Oye ven un momento”, podemos pensar: “mejor voy a hacer como que no he oído, que seguro quiere mandarme a fregar los platos”.
O si nos llaman al teléfono móvil. Si no nos interesa  hablar con quien nos está llamando, no le cogemos el teléfono.
Cuando Dios te llama puedes elegir volverte a Él. El te va a poner en el camino de Juan 15:16, te va a dar obras para que tú des fruto, y te va a dar poder de pedir para darte. Lo que no podemos hacer es seguir con la espalda vuelta hacia Dios y pedir lo que a nosotros se nos antoja. Cuando te llama Dios tienes que hacer como Samuel (1 Samuel 3:10) decir: “Habla Señor que tu siervo escucha”.
Cuando Dios te llama lo hace tocando a la puerta de tu corazón. Tu puedes mostrar indiferencia, hacer como que no escuchaste, y endurecer tu corazón. Por eso la Biblia advierte una y otra vez acerca de no endurecerlo.
Hebreos 3:7-8
Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto.
La Frialdad o el Calor
Sabemos que el tiempo de la tribulación probablemente está cerca. Antes de que las cosas se pongan feas de verdad en el mundo, Jesús va a venir por la verdadera Iglesia para guardarla de esos males. Pero eso va a ser por la que tiene un corazón para Él, para los que han guardado la palabra de su paciencia (Apocalipsis 3:10).
Existen tres tipos de sensaciones que se pueden tener en la vida cristiana, estos 3 tipos se sienten en el corazón. Dice en Apocalipsis 3:15-16:
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!  Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Se puede estar frío, caliente o tibio. Decimos que se tiene un corazón frío cuando no estamos bien con Dios, un corazón caliente cuando se está muy bien con Dios. El corazón tibio es cuando estás ahí, como en medio. Ni estás del todo bien ni estás del todo mal.  ¿Por qué entonces dice Jesús que es mejor Frío o Caliente que Tibio?. Se supone que debería ser mejor estar un poquito con Dios que totalmente apartado ¿no? En ese caso debería ser mejor estar tibio que estar frío.
Pero no es así. Porque hay una gran diferencia entre el tibio y los otros dos. El frío y el caliente tienen un corazón de carne, un corazón que siente. Pero el tibio tiene un corazón de piedra.
Si metes a un corazón en una cámara frigorífica, le va a dar frío. Si pones al corazón dentro de un horno le va a dar calor. Pero si el corazón es de piedra endurecida, no va a sentir ni frío ni calor, y eso tiene un nombre: estar tibio.
El Frío te acerca a Dios, la Tibieza no
Cuando estás frío te sientes mal. Sientes que la alabanza no te dice nada, que la palabra de Dios no te hace arder el corazón. Que no sientes amor por nadie. Sabes que lo que haces no está de acuerdo con el llamado que Dios te dió porque recuerda Juan 15:16, Él te llamó para dar fruto. Y te sientes mal por ello. Sientes frío en definitiva.
Esa misma frialdad te está impulsando a buscar de Dios. A que tengas temor y te plantees que tienes que poner de tu parte para responder, para volver al camino que Dios te dijo. A decirte que eso que estás viviendo no es normal. Que hay que buscar el calor.
Pero si estás en esa misma situación en que la alabanza no te dice nada, que te mueves mientras piensas en los deberes que tienes que hacer. Que escuchas la palabra y piensas “a ver cuando va a acabarse esto”, charlas un poco con la gente te ríes y te vas y no te sientes cómo que algo está mal, entonces estás tibio. Y eso sí que es un problema.
Estás tibio cuando estás duro de corazón. Cuando ves que estás haciendo cosas mal y ni siquiera te da frío, sino que te lo tomas a la ligera. 
El Espíritu Santo tiene un fruto que es en parte paz. Pero la falsa paz de “estoy bien, soy salvo” que no acompañada de Amor, que no lleva Gozo en las cosas de Dios, que no da Mansedumbre sino que hace que me incomode y enfade a la mínima ocasión, no es de Dios, no es del Espíritu Santo. Es un engaño de Satanás y el te va a decir “Estás bien, tienes paz y eso es un fruto del Espíritu Santo”.
No, la paz de Dios es totalmente distinta. Es una Paz que sobrepasa todo entendimiento. Es una paz en medio de la tormenta.
Tenemos que procurar el tener todos los frutos del Espíritu Santo, para estar bien calientes. En realidad el que está caliente es el que siempre tiene frío.
Saúl y David: Tibieza, Frío y Calor
Saúl fue el primer rey que tuvo Israel. E hizo cosas buenas para Dios, sobre todo al principio. Pero Saúl era tibio. Tenía un corazón endurecido que no reconocía los errores sino que se creía hacer lo correcto.
1 Samuel 15:18-20
18 Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. 19 ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?    20 Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.
Sin embargo, el Rey David era muy distinto. El siempre estaba caliente como podemos ver en el Salmo 27 o frío como en el  Salmo 51:1-12. 
Caer y Levantarse
Cristo es la única salida que tienes. Así hay que decirlo a la gente. Nadie te va a salvar sino Cristo. El es el que llama, tú eres el que se vuelve y le sigue. cada día de tu vida es bueno examinarse y decir ¿de verdad le estoy siguiendo o sólo estoy haciendo tibiamente mi vida?.
Si te caes, te levantas. El problema no es caerse y pecar, el problema es no levantarse. O endurecer el corazón y decir “ni siquiera me he caído”. 
Hemos de orar a Dios para ver si de verdad estamos siguiéndole y buscándole. 

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La Tentación y la Prueba
Dios protege, el diablo ataca
Jesús estuvo predicando unos 3 años, y su predicación levantaba odio entre los fariseos. Vemos en las escrituras que varias veces le quisieron echar mano, sin embargo siempre se escapó de sus manos hasta el día que fue prendido en el huerto de los olivos.
Tenemos el pasaje en Lucas 22:53
53 Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.
Jesús les dice que le habían podido echar mano porque era su hora, era la hora del poder de las tinieblas. Del poder del mal, del Diablo. Mientras, aún cuando había estado a plena luz del día, nadie lo pudo tocar porque Dios lo protegía. Lo mismo vemos en la historia de Job:
Job 1:8-11
8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?    9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?    10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.  11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia
Dios siempre protege tu vida mientras que el Diablo intenta destruirla. 
La Tentación de algo que gusta
En los dos casos anteriores, fueron desgracias las que cayeron sobre  Jesús y sobre Job. Le pasaron cosas malas sin estar motivadas por algo que ellos hicieron. Eso supuso una prueba de fe para ellos, la de seguir creyendo en Dios aunque las cosas les fueran mal.
Normalmente nosotros oramos a Dios para que nos proteja de cosas como esa. Oramos para que nos vaya bien, para que no nos venga la ruina encima, para no tener enfermedades. Hacemos bien, porque Dios es el que protege y si no fuera por eso el Diablo nos destruiría ahí mismo con este tipo de cosas.
Pero el objetivo primordial del Diablo no es que tú sufras por la enfermedad o por la ruina o por los palos que te den. El objetivo del Diablo es que te alejes de Dios.
Imagina que vas por un camino y yo quiero sacarte de él. Hay dos formas en que puedo hacerlo: puedo ponerte espinos, obstáculos, baches etc. para que te hagas daño y te salgas del camino, o puedo poner algo que te guste fuera del camino para que tu mismo te salgas buscándolo.
Eso es lo que el Diablo quiere: hacerte salir del camino. Y aunque en muchas ocasiones y si se le permite va a utilizar la enfermedad o la desgracia, normalmente va a utilizar la tentación de algo que nos gusta para que hacernos salir del camino.
La mayoría de los ataques del Diablo son por tentación. Mostrándonos algo aparentemente más apetecible que Dios. Un amor prohibido, la pereza, el orgullo de impedir que te menosprecien, el tabaco, el alcohol, la droga o lo que sea.
Una vez que con las tentaciones el Diablo te saca del camino, él sabe que puede hacerte daño y aún así te mantendrás fuera del camino, porque estás enganchado.
Proverbios 23:29-35
29 ¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? 
¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? 
¿Para quién lo amoratado de los ojos?
30 Para los que se detienen mucho en el vino, 
Para los que van buscando la mistura.
31 No mires al vino cuando rojea, 
Cuando resplandece su color en la copa. 
Se entra suavemente;
32 Mas al fin como serpiente morderá, 
Y como áspid dará dolor.
33 Tus ojos mirarán cosas extrañas, 
Y tu corazón hablará perversidades.
34 Serás como el que yace en medio del mar, 
O como el que está en la punta de un mastelero.
35 Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; 
Me azotaron, mas no lo sentí; 
Cuando despertare, aún lo volveré a buscar.
Aunque estos versículos hablan del vino, la droga, la lujuria, los amoríos ilícitos, el orgullo, todos estos pecados siguen el mismo patrón. Los ojos desean porque miras demasiado y al final lo que creías que te iba a producir placer te produce daño, estás en la cuerda floja enganchado y no quieres ver el daño, sino escapar de la realidad y del dolor que sientes tomando más de lo mismo. 
Sabemos que esa caída nos hizo daño, pero aún así lo volvemos a buscar. 
Tentación y Prueba
Hemos visto que el Diablo nos trata de sacar del camino de dos formas, mediante enfermedades  y desgracias o mediante tentaciones. En realidad ambas cosas son pruebas. De hecho, la Biblia cuando habla de tentación o habla de poner a prueba utiliza la misma palabra en el Griego (peirasmos). 
Podríamos ver cada tentación como un examen de fidelidad a Dios, para ver si te mantienes con Él. De la misma forma, cuando tienes un sufrimiento por alguna otra cosa, también es una prueba para ver si sigues fiel a Dios.
Es inevitable que las pruebas de fe vengan sobre nosotros. Todo el mundo sufre las tentaciones y las desgracias, sin embargo Jesús nos enseña a orar para que Dios no nos meta en pruebas.
Mateo 6:13: “Y no nos metas en tentación...”
Dios permite muchas pruebas porque no oramos para que nos sean quitadas. Jesús mismo oró para que le fueran quitadas. Sabemos muy bien evitar la ruina, la enfermedad, el que nos metan en la cárcel o el que nos hagan injusticia. Eso está muy bien porque nos estamos quitando pruebas de encima, pero sin embargo no somos tan diligentes alejándonos de las tentaciones.
Seguimos mirando el vino, como en el proverbio. Seguimos yendo a sitios que no nos conviene, hablando con gente que no nos conviene y que nos hace caer en ira, o en lujuria, o en otros pecados.
Gálatas 6:1
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Hay que cuidarse, no ya de soportar la tentación. Sino de ni siquiera ser  tentado. Cuando estás tentado ya estás en una lucha, es mejor evitar incluso la lucha.
Jesús también tuvo tentaciones, para que no podamos decir que Dios no sabe lo que es sentirse tentado (Hebreos 2:18, Hebreos 4:15)
El Resultado no informa a Dios, sino a nosotros
Las tentaciones pues son como exámenes que el Diablo te pone para que los pierdas y te alejes de Dios. Pero Dios no tienta a nadie:
Santiago 1:13
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
Dios no te pone los exámenes, porque los exámenes se ponen para saber si alguien tiene la bastante fidelidad. Tu puedes ser el estudiante más listo del mundo y saberlo, pero el profesor necesita poner un examen para saberlo.
Dios no necesita poner pruebas porque el ya sabe el resultado. Lo conoce mejor que nosotros mismos, pero el las permite para que nosotros y el Diablo  podamos conocer el resultado.
Básicamente la tentación va a acabar produciendo en nosotros el conocimiento de que por nosotros mismos siempre vamos a caer si Dios no nos ayuda. De que no podemos confiar en nosotros mismos para decir “yo no caeré”. Es de humildad saber que somos débiles, por eso hemos de orar para pedir que no vengan pruebas.
Pero a la vez, si una prueba viene sobre nosotros, la Biblia enseña a dar gloria a Dios porque viene:
Santiago 1:2-3
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
Si Dios permite una prueba es por algo. Porque al superar las pruebas, crecemos. Y aunque lo más cómodo para nosotros es ni siquiera sufrir las tentaciones, el conseguir pasarlas tiene una recompensa de vida que nos acerca más a Dios. Superamos nuestra carne y eso lleva a que nos acerquemos más a Él.
Pidamos al Señor que no nos meta en pruebas porque somos débiles, Pero luchemos la buena batalla cuando estemos en ella.

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Más que Vencedores
Romanos 8:31-39
31 ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?33 ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica.34 ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso *resucitó, y está a la *derecha de Dios e intercede por nosotros.35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?36 Así está escrito: «Por tu causa siempre nos llevan a la muerte;¡nos tratan como a ovejas para el matadero!»  37 Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. 
La Recompensa: Tenemos una recompensa, que son todas las cosas. Dios no se guardó ni a su hijo para tí, así que ¿como no habrá de darte todas las cosas?. Vida eterna, un cuerpo renovado e incorruptible. Un cuerpo sin tendencia al pecado como el que ahora tienes. Sentirte bien, estar en el Cielo. Esa es la recompensa. Sin nadie que te acuse, porque el Diablo no va a estar allí.
Los vencedores: Tenemos también unos vencedores. No sólo vencedores, sino más que vencedores, que somos nosotros. Y lo somos por medio de aquel que nos amó. Gracias a Cristo es que hay una posibilidad de victoria. ¿Qué identifica a los vencedores aquí?. No son los que prosperan, no son los que son muy buenos. No son ni siquiera los que cantan y saltan mucho y dan palmas. La victoria, que es lo que marca a un vencedor es no separarse del Amor de Dios. 
Cuando estás pegado al Amor, cuando caminas con Dios, cuando estás en comunión con Dios. Estás unido a él y eres vencedor y más que vencedor. Cuando estás apartado de Dios, y caminas por ahí, aún si ni siquiera haces algo malo sino que en tu vida Dios ni se te pasa por la cabeza, estás separado de Él. No eres más que vencedor ni vencedor.
Lo que se vence: Si ser vencedor es no separarse del Amor de Dios ¿qué es lo que tenemos que vencer?. Es simple. Tenemos que vencer todas las cosas que nos separan de Dios. En eso consiste la victoria. En que a pesar de que haya dificultades, tribulaciones, angustias, se te parta la pierna, tengas hambre o sufras violencia te mantengas pegado a Dios. Las dificultades van a querer separarte de Dios, el pecado va a intentar separarte de Dios. Las tentaciones van a intentar separarte de Dios. Todo esto orquestado por un viejo conocido que es el Diablo para separarte de Dios.
El Diablo Zarandea
La lucha no es contra carne ni contra sangre en definitiva. Es contra poderes y principados (Efesios 6:12). Y el Diablo es fuerte. No es Dios, pero si que tiene poder. Y si eres cristiano e hijo de Dios va a por tí. Está en guerra constante y no está de broma, no está jugando sino que quiere destruirte completamente. 
Bombardea con pensamientos para que caigas y te apartes, enviándote problemas y calamidades para que te preguntes ¿dónde está Dios?. El se va a meter por toda grieta para atacar y no está jugando sino que está en una guerra seria con un odio asesino, intentando llevarse todas las almas que pueda. 
El diablo te zarandea y lo hace con fuerza. Para que caigas. Para que te apartes, para llevarte lejos de Dios. Ese es el único objetivo. A tí te corresponde luchar para no apartarte.
Lucas 22:31-32
31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 
Es interesantísimo. Satanás no tiene más poder sobre tí que el que Dios le permite. Tiene que pedir permiso para poder meter buena caña a una persona. Dios, en ocasiones, no te evita el zarandeo, no te evita la lucha, sino que te da la suficiente fuerza para enfrentarla “yo he rogado por tí para que tu fe no falte”. A Pedro le faltó esa fe y negó a Cristo tres veces pero luego se arrepintió y volvió. Esa fuerza para seguir es la que Dios da, para volver aún después de haber caído.
A nosotros nos gustaría que Dios nos evitara la prueba, pero no funciona así la cosa. Tu puedes orar para pedir que se te evite la prueba, estás en tu derecho. Pero Dios es fiel en permitirla si es necesaria.
Igual le pasó a Job. Satanás pidió permiso para perjudicarle y Dios se lo permitió hasta cierto punto (Job 2:4-8). 
¿Cuál es nuestra parte ante el zarandeo de Satanás? Vencer. 
En Apocalipsis 2 y 3 tenemos unos mensajes muy interesantes que Jesús en persona da a las iglesias. Son interesantes porque todos ellos son dirigidos a iglesias de creyentes, no a gente que nunca ha escuchado el evangelio. A cada una les amonesta con una cosa: a unas porque se han enfriado. A otras porque hay pecado dentro de ellas. Pero el mensaje que les deja a todas ellas al final tiene mucho parecido:
Sí leemos Apocalipsis 2:7. Apocalipsis 2:17 y Apocalipsis 2:26, el mensaje es clarísimo. Hay que vencer frente a Satanás.
Apocalipsis 2:10-11
10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.
En lugar de decir a las Iglesias, no os preocupéis...yo estoy aquí para salvaros para prosperaros y que no sufráis daño alguno. ¿Qué les dice Jesús? Que serán probados. Echados en la cárcel diez días. Eso es duro ¿cómo puede el Señor permitir esto?
Para el bien mayor. Para fortalecer el carácter. Para que haya una victoria. Les dice “Se fiel hasta la muerte”. Esto te dice Jesús: quédate conmigo aunque sea duro. Quédate conmigo aunque duela. Quédate conmigo aunque sufras y yo te daré la corona de vida. No sufrirás la segunda muerte.
Vencer en el Ahora
La victoria no se gana el día que comienzas a caminar en Cristo. La victoria no es una cosa que ganas una vez porque en su día hiciste algo muy bueno y predicaste a las naciones. Tampoco la victoria se pierde porque hayas sido un asesino un idólatra o un adúltero.
La victoria es en el aquí y en el ahora. No es cuando te quedes desocupado, no es cuando el trabajo te deje. Es ahora que tienes que decidirte a no apartar tu mente del Señor. En este momento. No valen las victorias de ayer ni las que sueñas mañana.
Ahora mismo en la mente de cada uno hay una lucha. Ahora mismo puedes tener victoria. Ahora mismo en tu cabeza estás pensando en algún pecado o hábito oculto. Ahora mismo puedes hacer el esfuerzo de perdonar a esa persona que te hirió. Ahora mismo puedes tomar una decisión de leer la palabra para acercarte más a Dios. Ahora puedes decidir ayudar de tu bolsillo aunque te duela a ese amigo que te pidió prestado..Cada batalla se gana en el ahora.
Probablemente, ahora mismo el diablo te está diciendo ¿cómo lo vas a hacer ahora? Déjalo para mañana. No lo escuches, ¡Ten fe!, pégate a Dios. 
No importa si ayer le fallaste, no importa si ayer caíste, nada de eso importa. Ese es el poder que Dios te da, hazlo ahora. Arrepiéntete en el corazón y abraza la salvación que Dios te ofrece y no te sueltes. No te sueltes.
Manteniéndolo Simple
Tienes que vencer sobre ese pecado que te ata. Que te separa de Dios, ahora. En este día de hoy porque cada día tiene su preocupación.
Hay muchos tipos de tentaciones. Hay muchas maneras en que en tu mente puede venir el pensamiento de apartarte de Dios. Pero prácticamente todos los dilemas que te surgen en la cabeza se pueden reducir a una respuesta simple: Sí o No.
El engañador va a buscar derrotarte intentando que le des vueltas al asunto en la cabeza. Demasiadas vueltas. Y no es ni siquiera razonamiento sino convencerte de que te lo vas a pasar bien, o de que tu te lo mereces o de que son tus derechos o de que tú lo vales. Y si le das cabida a razonar mucho sobre el pecado potencial, es muchísimo más fácil que caigas.
Hay que tener claro que tu tienes que vencer en cada situación porque las promesas de Dios son para  el que vence.
Ejemplo A1:
Vienes cansado del trabajo todo el día. No te ha dado tiempo ni de orar ni de estar un ratito con Dios. Pero aún te queda una hora o así para acostarte. Y a la mente te viene una pregunta ¿será que pongo la tele un rato y veo una película?
Y ahora empiezas a dialogar en tu mente: “La palabra de Dios me va a edificar más...pero es que me da pereza leer. Y ahora están dando un programa de chistes muy bueno. Necesito divertirme, relajarme. Pero por otra parte la palabra de Dios es descanso...pero es que no me dan ganas de leer ni de orar, que narices, no hay que ser religioso. Me lo he ganado. Voy a ver la tele.”.
Ejemplo A2: manteniéndolo simple
Tan pronto como piensas: “¿Será que pongo la tele un rato y veo una película?” respondes No. “¿Será que leo un ratito la Biblia y oro?” Sí. Victoria automática. Te mantuviste pegado al Señor.
Igual de fulminante, rápida y simple debería ser la respuesta a otras preguntas:
¿Ayudo a ese pobre? Sí.
¿Será que me veo esa película que sé que va a tener escenas no recomendables? No
Tengo mucho dolor por la traición que me hicieron ¿será que me bebo esta botella de alcohol? No
Mantenlo simple: Sabes que está mal, sabes por la palabra que está mal, te han enseñado que está mal y el Espíritu Santo con su voz desde dentro te dice que está mal. Dí No, y termina la discusión en ese punto. 
En la guerra un soldado no duda. Dispara sin miramientos. Haz tu lo mismo y dispara al diablo y vence. No me voy a apartar del Señor, No voy a cometer ese pecado. No voy a ir por ese camino.
Porque si dices sí, igual no pasa nada en el momento. Pero tu carácter se hizo un poco  peor. Y cuando vuelva a ti una situación similar, vas a caer de nuevo. Es cierto que luego vuelves al Señor y te arrepientes pero el carácter sigue sin formarse. Cada falla es una derrota. Y esas derrotas te pueden llevar lejos del Señor.
Sé más que vencedor. No le des ninguna rendija al Diablo.
La Compañía Adecuada: los Hermanos
En esta lucha contra poderes y principados, en esta lucha por mantenernos pegados al Señor, por aferrarnos a Él tenemos todo en contra. El diablo, el mundo, nuestra propia carne que es corrupta y quiere pecar. Pero tenemos dos  cosas a favor que son determinantes.
Una es Dios. La Biblia dice que uno no puede ser tentado más allá de lo que puede soportar y que Dios es fiel para darte una salida. Si tu aguantas. Si tu resistes, si tu de veras quieres vencer sobre el pecado, sobre la ira, sobre el cigarrillo sobre la adicción al juego, sobre la falta de perdón, tienes que esforzarte con la mente puesta en no apartarte de Dios.
Cuando te esfuerzas, Dios es fiel. La ayuda viene. Te sientes fortalecido, te llegan las alas de águila. Tanto que muchas veces vuelves a caer por orgullo.
La segunda cosa a favor son los hermanos de la Iglesia. Porque el mundo no puede entender tu lucha. El mundo no puede entender que tu luches por no beber, por mantener los ojos quietos, por evitar la envidia. Pero tus hermanos de la Iglesia sí. Da mucha alegría ver la cara de un hermano, porque es un compañero en esta batalla.
Las tentaciones y los problemas que tengas pueden parecerte muy especiales. Puedes creer que tu lucha es muy especial, pero en realidad son siempre las 7 o 8 mismas cosas: Orgullo, Ira, Pereza, Lujuria, Gula...todos, todos pasamos por lo mismo. Y podemos hablar de ello. Podemos apoyarnos los unos a los otros. Podemos orar los unos por los otros. No estamos solos en esta lucha.
Un Cristiano puede acabarse viendo solo por necesidad. Porque viva en un sitio apartado donde no hay otros, o en un barco, u otro caso especial. Dios tiene misericordia de él. Le va a ayudar de forma especial y le va a dar una Gracia adicional para suplir la falta de hermanos.
Pero para la mayoría, nos hacen faltan los hermanos. Nos hace falta congregarnos. Soportar a otros sus cargas. Escucharlos y que nos escuchen. Compartir la pasión que nos une.
El Pegamento: el Perdón
Y también es necesario aprender a soportar las heridas y a perdonar. El perdón es algo que se ha de regalar a todo el mundo, pero la Biblia habla específicamente de los hermanos.
Mateo 18:21-22
21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
Dice “mi hermano”. Lo que mantiene a un grupo de gente unida no es la perfección con la que se tratan. Es el no guardar rencor. Porque por mucho que nos amemos, por mucho que nos lo pasemos bien, por mucho que seamos respetuosos, al final siempre va a surgir esas riñas tontas esas peleas o ese tú me dijiste, o tú no me llamaste o tú no te acordaste.
Lo único que puede tapar eso es el perdón. El perdón es el pegamento que mantiene unidos a los hermanos. Haz como antes decía, mantenlo simple: ¿Será que debo perdonar? Sí. No son necesarios más razonamientos.
Despójate un poco de tus derechos y pégate al hermano. ¿Discutirían los soldados de un ejército unos con otros mientras están en plena guerra? 
En guerra estamos y no es contra carne ni sangre. La victoria es la salvación. Ocupémonos en ella con temor y con temblor, apoyando los unos a los otros y orando los unos por los otros.

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Vino a los suyos y no le recibieron
Vayamos en esta ocasión  a Juan 1:9-12
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 
La luz verdadera, que es la de Dios, alumbra a todos los hombres. Todos tienen oportunidad de conocer a Dios porque como dice el apóstol Pablo  (Romanos 1:18-22), está claro que lo que nos rodea fue hecho por alguien superior. En realidad, para convencerse de que el mundo y todo lo que contiene se hizo solo, hay que hacer un esfuerzo mental y ponerse a inventar teorías, perderse en absurdos razonamientos. Es bastante más natural pensar que lo hizo alguien.
Así pues Jesús viene al mundo, un mundo que estaba hecho por Él mismo. Pero no le conocieron. Y no le recibieron. Pero a los que sí le recibieron, fueron hechos hijos de Dios.
Esos son los cristianos, y por eso es necesario recibir a Cristo. Pero lo que veremos hoy es que esta posibilidad de recibir nos llega de rebote. Jesús llega a nosotros porque los Judíos, a quienes fue primero, no le recibieron. Y no lo recibieron porque no lo conocieron.
El Pan de los Hijos
Para ver esto, veamos un pasaje en Mateo.
Mateo 15:21-28
21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 
Jesús estaba en la región de Tiro y de Sidón, probablemente a descansar de tantas multitudes y de tanta presión política. El era judío y estaba en un país extranjero.¿Por qué no presta atención Jesús a esta mujer? Porque no era Israelita. No era Judía, sino cananea. O al menos ese parece el motivo a primera vista.
¿Quiere esto decir que Dios solamente quiere a los judíos? No. El plan de Dios siempre fue para todo el mundo, pero la idea siempre fue llenar al pueblo de Israel en primer lugar. Pero él fue a los suyos y los suyos no lo recibieron.
Además lo que hace Jesús es probar a esta mujer para ver hasta donde llega su fe.
Vemos que muchas veces Jesús cura a la gente en las escrituras sin hacerse de rogar. De hecho también había curado al sirviente de un centurión Romano. El hecho no es que Jesús no quisiese a los que no eran Judíos sino que aquí quiere mostrar dos cosas:
1)Demostrar como Él fue enviado PRIMERO a los Israelitas, porque para ellos era la promesa del Mesías.
2)Demostrar como ha de ser una fe verdadera. Esta mujer cananea, aún no conociendo casi la Biblia, tenía una verdadera fe.
La Fe verdadera está puesta en el sitio adecuado: En Jesús.
La fe verdadera sabe que lo que pedimos a Dios, en realidad no nos lo merecemos. Por eso pide las cosas no como un derecho, sino como misericordia. Vemos en el versículo 22 como la mujer se enfoca en Jesús y además utiliza un tratamiento de reverencia (Señor, hijo de David).
La Fe verdadera es Humilde.
25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
La mujer se muestra humilde, hasta Jesús la llama “perrillo” y ella lo acepta. No le dice “¿Tú que clase de Dios eres humillándome así?, ¡tengo mi dignidad!” sino que lo acepta y aún siendo humilde, es astuta y dice “pero los perrillos también reciben”. Por eso finalmente Jesús le dice “Grande es tu fe”
Pero el tema es que esta mujer fue considerada un perrillo porque no pertenecía al pueblo de Israel. Nosotros tampoco lo somos. ¿Por qué somos hijos de Dios ahora y no perrillos? Porque el vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Juan 1:11) ¿por qué no lo recibieron? Porque no lo conocieron. Y no lo conocieron porque estaban ciegos.
Hay otra parábola que ilustra también este aspecto:
Mateo 22:1-12
1 Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:2 El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; 3 y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.
El Rey es Dios, el hijo es Jesús. Los invitados o convidados, primeramente son el pueblo de Israel. Pero ¿qué hacen ellos? No reciben la invitación. Fijaos que se está invitando no a trabajar, sino a algo bueno. Pero no quieren ir.
4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. 5 Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; 6 y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.
Se les sigue invitando. Se da oportunidad no solamente una vez, sino varias. Pero ellos no quieren acudir a lo que Dios les ofrece, porque están en sus cosas del mundo. Incluso se atreven a maltratar y a matar a los enviados de Dios.
 7 Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.
Esto les sucedió a los Judíos literalmente. No quisieron recibir a Jesús, y lo mataron como homicidas. Y su ciudad, Jerusalén, fue totalmente destruida por los romanos en el año 70. Continuemos leyendo los versículos: 
 8 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. 9 Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.
10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.
Al no recibir la invitación los que eran convidados en un principio, se invitó a más gente. A todos los que querían ir, en definitiva. Juntamente los buenos y los malos.
Porque para recibir a Cristo, lo que hace falta es una cosa: querer recibirlo. Querer estar en con Él en su banquete. No importa lo bueno o malo que hayas sido. Pero tienes que de verdad ir por Amor a Él.
11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Este último versículo es interesantísimo, y tiene un punto muy importante. Echan fuera a uno de los invitados porque no llevaba el vestido de boda.
Si tu mejor amigo o tu mejor amiga te invita a una boda, no vas en chándal o vestido con el pijama. Y esto es así porque la imagen que estás dando si vas en chándal es que no tienes ningún respeto ni reverencia por tu amigo, sino que vas a la boda solamente a hartarte de comer gratis. A Dios tampoco le gusta que vayas a Él solamente para llenarte y comer gratis.
Si vas al banquete que te ofrece Jesús,  tienes que ir con Amor a Él y con respeto por lo que Él hizo, respetando esa invitación que Él te ofrece.  No puedes venir a Jesús simplemente porque estar en el Cielo va a ser muy rico, o porque te va a regalar un coche, o porque en la reunión tienen buena música. Tienes que ir porque verdaderamente lo Amas, porque esa invitación que te hizo cuando no la merecías,  te hizo amarlo. Y ese amor ha de ser desbordante de tal forma que llene a los demás, amando a los hermanos.
Lectura en varios Niveles
Así pues, esta parábola nos enseña en un primer nivel como la invitación de Cristo para ser salvos viene en cierto modo de rebote. Llega a los que no somos judíos porque los judíos no la recibieron (aunque si existió y existe una minoría de judíos creyentes).
En un segundo nivel, también puede verse que “muchos son los llamados y poco los elegidos”. Nosotros podemos llevar la invitación de Cristo a las personas y evangelizar. Y habrá muchos que no la quieran recibir (como los invitados a las bodas en la parábola leída anteriormente). Es bueno en este caso insistir una o dos veces, pero si aún así la persona no responde, no tenemos que agotarnos con ella. Hay mucha gente para invitar.
En Mateo 22:3-4 dice que el Rey envió y luego reenvió las invitaciones. Sí que es bueno reintentar, pero si no hay respuesta, se invita a otros.
Habrá personas que al escuchar la invitación, reconozcan al Dios verdadero. Dios les abrirá los ojos y el corazón y entonces lo recibirán.
En un tercer nivel, para los que somos ya hijos de Dios, Él tiene un banquete al que nos invita cada día. Cada día Él quiere llenarnos con su presencia. Tú puedes cada día aceptar la invitación de, llenarte de su Espíritu, llenarte de su palabra y de su amor...o puedes elegir excusas y dedicarte a otras cosas.
Puedes comer ese pan que el te da cada día y que Jesús nos enseña a pedir, o puedes dejar que el pan se lo coma otro. La comida de Dios es su presencia, pero también es hacer su voluntad
Juan 4:34
Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. 
Si Dios te da la oportunidad de servir en algo, te está ofreciendo comida. Porque si sirves vas a llenarte y vas a crecer espiritualmente. Si no sirves ¿qué pasa? Pues simplemente ese trabajo lo hará otro. La invitación pasa a otra persona y esa es la que será alimentada y recibirá la bendición.
Dad y recibiréis. Recibir es dar, y dar es recibir. Y para poder recibir, tienes que querer recibir. No hacer como hizo gran parte del pueblo Judío en la época de Jesús.
El viene a los suyos cada día, no seamos personas que no le reciben. 


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La Humildad de un Hombre de Dios
El Ejemplo de Moisés
Números 12:3
A propósito, Moisés era muy humilde, más humilde que cualquier otro sobre la tierra.
Moisés es uno de los más grandes hombres del Antiguo Testamento. Sin embargo la historia en la Biblia nos cuenta como no tenía nada demasiado especial o que fuera de destacar. Era muy melancólico y con frecuencia se desesperaba por tener que cargar con el pueblo, también era tartamudo y sin embargo se tuvo que presentar ante el faraón. Sin embargo aquí vemos una cualidad fundamental de su persona y es que era humilde.
Nosotros hoy día gustamos de que cualquier cosa que hacemos se vea para poder presumir o incluso para que la gente nos mire con agrado.
Moisés sin embargo nunca presumió de lo que había hecho, nunca echó en cara su autoridad al pueblo que le seguía. A veces se enfadaba, o decía ¿por qué a mí? pero es que la gente con la que le tocó trabajar era en verdad difícil de soportar. Decían cosas como:
-¿Por qué no nos dejastes en Egipto? allí teníamos variedad de comida.
-¿Por qué nos has traido aquí a morir en el desierto?
-Moisés ya no volverá, hagamos un becerro de oro.
Y así muchas cosas más. A Moisés le correspondía juzgar al pueblo cada día, hasta que le dijeron que podía preparar a otros para juzgar en su lugar. Los melancólicos se suelen cargar con la responsabilidad ellos solos  y les cuesta pedir Ayuda. Además Moisés subió y bajó varias veces el Sinaí con una edad avanzada y sin embargo nunca se engrandeció a sí mismo por toda esta obra que hizo.
Sigamos leyendo de la Biblia un poco más:
Números 12:6-8
6 el Señor les dijo: «Escuchen lo que voy a decirles: »Cuando un profeta del Señor se levanta entre ustedes, yo le hablo en visiones y me revelo a él en sueños. 7 Pero esto no ocurre así con mi siervo Moisés, porque en toda mi casa él es mi hombre de confianza. 8 Con él hablo cara a cara, claramente y sin enigmas. Él contempla la imagen del Señor. ¿Cómo se atreven a murmurar contra mi siervo Moisés?»
El que tiene un amigo famoso presume de él. Si hay algo de poder presumir y enorgullecerse es de tener a Dios por amigo y hablar con Él cara a cara, pero Moisés en cambio era humilde.
Aquí vemos que alguien estaba murmurando a las espaldas de Moisés. El pueblo era guiado por Moisés junto con su hermano Aaron que era el jefe de los sacerdotes por así decirlo. La Biblia nos dice que en un determinado momento Moisés tomó por esposa a una mujer Egipcia, y al parecer de ahí es que venía la murmuración. (Números 12:1, Números 12:2). ¿Qué culpa tenía esa mujer? ¿Cómo podían olvidar lo mucho que ya había hecho Moisés? Sin embargo estas personas lo olvidaron.
La murmuración viene muchas veces por algo que se toma como pie para atacar por ahí. Las personas somos así y nos agarramos a una falta para desprestigiar a una persona entera, olvidándonos de cualquier otra cosa buena que ya pueda haber hecho y tirarla abajo. En este caso Moisés ni siquiera había hecho nada malo: en esos tiempos era normal tener varias esposas y no sucedía nada. Pero probablemente se trataba de un tema de racismo, ya que su mujer era Egipcia.
Centrándonos en la humildad, si recorremos la Biblia, podemos ver que todos los hombres y mujeres con los que Dios ha tratado y hablado eran personas humildes. No eran personas presuntuosas ni presumidas.
Noé era un hombre humilde, Abraham también, Jacob, José, Moisés...todos ellos eran personas humildes. De igual forma observamos esa virtud en las mujeres de la Biblia: Esther, Rut, María...
El rey David solía decir al Señor: ¿Quién soy yo para que de mí te acuerdes? Mostrando su humildad a pesar de ser uno de los reyes más poderosos del mundo Antiguo.
El rey Salomón, muy rico y poderoso, le pidió al Señor: soy sólo un muchacho y no sé como comportarme (1 Reyes 3:7).
Creo que si Dios hablaba con Moisés directamente era por su humildad. Si seguimos leyendo el pasaje en Números 12, vemos que Moisés ni siquiera abrió su boca para defenderse sino que fue Dios quien lo defendió de los que le estaban acusando. Las personas defensivas suelen ser orgullosas, pero no era este el caso de Moisés.
Dios te hizo para Él
"Dios nos hizo para Él, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Él." 
Agustín de Hipona.
Imaginemos un pintor que pinta un cuadro. ¿Qué hace si no le gusta el cuadro? pues probablemente lo tira. ¿Por qué? porque el cuadro lo ha hecho para Él mismo. Imaginemos al mismo pintor que pinta otro cuadro y tampoco le gusta, pero alguien, probablemente un amigo, le dice "regálamelo que a mí si me gusta" en este caso el pintor, en lugar de tirarlo, lo regala. De todas formas el pintor lo hizo para él mismo, solo que en este caso le agrada regalarlo a su amigo.
De la misma forma Dios nos creó para Él y solamente para Él. El objetivo principal de Dios al crearte no es que tuvieses una buena vida, ni que fueses feliz, ni que tuvieses una autoestima alta. Dios no quiere ser solamente alguien a quien acudes si tienes un problema y una vez resuelto, te alejas sigues viviendo tu vida como si tal cosa.
El te creó para sí mismo. Para poder amarte, porque Dios es amor. ¿Por qué tenemos hijos? para poder amarlos. El amor de Dios te va a hacer feliz, y te va a dar una buena vida y hasta te va a dar estima (estima en Cristo), pero el propósito primero y primordial no es que tu tengas todas esas cosas sino que tengas a Dios.
Y comprender eso es algo que te va a llenar de humildad. Nada de lo que te rodea está hecho para nosotros porque seamos muy importantes. Todo lo que tenemos es por Amor de Dios. Absolutamente todo. Toda esta historia se trata de Dios y no de los hombres.
Jesús decía:
Yo sólo digo lo que el Padre me ha dicho a mí.
Yo sólo hago lo que el Padre me ha dicho que haga.
Hagasé tu voluntad y no la mía.
Hemos visto que el mayor regalo que Dios puede hacer es darse a sí mismo. El quiere tenerte en sus brazos, quiere amarte,  el quiere derretirte de Amor cuando tú lo contemples. Porque tú eres suyo, te hizo para Él.
Con quien habita Dios
Dios te ha hecho para Él y para que Dios pueda estar contigo, la humildad es necesaria. Miremos un momento un versículo.
Isaías 57:15
Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo *nombre es *santo: «Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el *corazón de los quebrantados.
Dios habita en un lugar alto y sublime. Claro está que ese es el Cielo, pero ¿dónde habita también? con el contrito y con el humilde de espíritu. Además dice que reanima el espíritu de los humildes y les da aliento. El que es orgulloso recibe el aliento de sí mismo, pero el que es humilde recibe aliento de Dios.
En el mundo se valora mucho ser alguien, tener una carrera o tener estudios, o tener dinero para poder sentirse uno orgulloso y tener la autoestima alta. Pero Dios lo que quiere es que seas humilde, más que tú seas un gran personaje. Dios no quiere tanto que estés seguro de tí mismo sino que quiere que estés seguro de Él.
En definitiva se trata de menguar para que crezca Él. El orgulloso está lleno de sí mismo y no cabe nadie más, es como una copa llena en la que no puedes meter más vino.
Y habrá quien diga: vale yo menguo para que crezca Dios, pero yo no me dejo de nadie ni que nadie me diga nada. Yo me someto a Dios pero no me someto a nadie más. Eso también es orgullo.
No hace falta someterse a los demás y ponerse de rodillas. Hay que ser humilde que es distinto. No creer que uno lo sabe todo y que lo que te digan lo demás no vale un pimiento. Cuando surge un conflicto o una discusión muchas veces se aprende más si dejas a un lado tu orgullo, te paras y piensas ¿seré yo que estoy equivocado?. Incluso a veces es la otra persona la que se ha equivocado pero ¿merece la pena pelearse o perder una amistad por seguir en tu postura?¿merece la pena perder una familia?.
No se trata de dejarse pisotear de los demás, se trata de que formas parte de algo más grande. Una familia que es la Iglesia.


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La Veracidad de la Biblia y la Figura de Jesús
Los cristianos tenemos un libro guía, que es como un manual de instrucciones y ese es la Biblia. La Biblia, aunque está compilada como un solo libro, realmente se compone de otros libros más pequeños. En total 66 libros que se dividen en dos grandes grupos: 39 libros en el Antiguo Testamento y 27 libros en el Nuevo Testamento.
Estos libros no fueron todos escritos al mismo tiempo, sino que se reparten entre cientos de años. Desde el 1.450 antes de Cristo los más antiguos hasta el año 70-90 después de Cristo. Esto significa más de 1.500 años entre los primeros libros y los últimos. Los no creyentes no ven ningún sentido a poner la confianza en lo que para ellos es un libro de fantasía, dicen que fue escrito por personas humanas y que lo que la Biblia dice no tiene por qué ser verdad. 
¿Por qué es cierta la Biblia?
La pregunta es bastante lógica. Y tiene bastantes respuestas:
La Biblia es cierta porque en multitud de ocasiones cuando la lees se recibe orientación para la vida, te habla de lo que te está pasando o qué es lo que debes hacer. Es cierta porque te disciplina y te sacude con la verdad en la cara de tal forma a veces que hasta te hace llorar.
También la Biblia predice cosas que terminaron pasando después de ser escritas. Esto indica que es un libro profético y con poder. Predicciones sobre la historia de Israel por ejemplo, como el resurgir de su nación en 1947..
Pero sobre muchas otras cosas lo que da testimonio que la Biblia es cierta es la persona de Jesucristo.
La Figura de Jesús en la Biblia
Hoy día practicamente ningún historiador niega que Jesús existió. Eso lo podemos dar por hecho. Además de esto sucede que hay cientos de profecías en la Biblia sobre donde iba a nacer Jesús, cómo iba a ser su ministerio y como iba a morir. Si encontramos que hay partes de un libro que están escritas hace 3500 años y nos dan datos de algo que ocurrió hace 2000 años, tenemos muy fuertes razones para pensar que lo que dice el libro es cierto y no una fantasía.
Jeremías 23:5
»Vienen días —afirma el Señor—,en que de la simiente de David haré surgir un vástago justo; él reinará con sabiduría en el país, y practicará el derecho y la justicia.
Esto fue escrito 560 años antes de que naciese Jesús. Y ¿de quién está hablando? de Jesús. También habla la Biblia, antes de que sucediese, del lugar donde Jesús iba a nacer:
Miqueas 5:2
Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel; sus orígenes se remontan hasta la antigüedad, hasta tiempos inmemoriales.
Esto fué escrito 700 años antes de Cristo. Sólo en un versículo nos dice que Jesús iba a nacer en Belén, que gobernaría (o sea que sería rey) y que sus orígenes se remontan hasta tiempos inmemoriales. Que no lo supiesen ver las personas en aquel tiempo resulta ya bastante extraño, pero nosotros podemos ver claramente como estas palabras se referían a Él.
Zacarías 9:9
¡Alégrate mucho, hija de *Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna.
Esta otra fue escrita 520 años antes de que Cristo naciera. Así toda la Biblia está centrada en torno a Jesús, estos pasajes son claros pero hay muchos más. Hay muchas historias de muchos personajes en la Biblia (Abraham, Noé, Jacob...) y en muchos de ellos podemos ver reflejos, pinceladas de la vida de Jesús.
Jesús en la Historia de José
Uno de los personajes que más reflejan la vida de Jesús es José. José era uno de doce hermanos, hijo de Jacob.
Desde el principio vemos que José era odiado por lo que decía:
Génesis 37:5-8
5 Cierto día José tuvo un sueño y, cuando se lo contó a sus hermanos, éstos le tuvieron más odio todavía,6 pues les dijo:
—Préstenme atención, que les voy a contar lo que he soñado.7 Resulta que estábamos todos nosotros en el campo atando gavillas. De pronto, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las de ustedes se juntaron alrededor de la mía y le hicieron reverencias.
8 Sus hermanos replicaron:
—¿De veras crees que vas a reinar sobre nosotros, y que nos vas a someter?
Y lo odiaron aún más por los sueños que él les contaba.
De igual forma, cuando Jesús formuló su naturaleza inmortal, también buscaron matarle.
Juan 8:58-59
58 —Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, ¡yo soy! 
59 Entonces los judíos tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió inadvertido del templo
Siguiendo con la historia de José, sus hermanos le tomaron tanto odio que lo vendieron a los mercaderes por 20 monedas de plata (Gen 37:28) mientras que Jesús fue vendido por 30 monedas de plata (Mateo 26:15). Después de que lo vendieran los mercaderes de esclavos volvieron a vender a José a un Egipcio, Putifar, y este comenzó a prosperar. Sin embargo la mujer de Putifar lo tentó y aunque José superó la prueba y no cayó en la tentación, lo metieron en la cárcel con acusaciones falsas. 
De igual forma Jesús superó las tentaciones y en pago a sus acciones fue puesto en la cruz.
Pero ahí no acaba la historia. En la cárcel José conoció al copero del faraón y le interpretó un sueño. Luego el faraón le pidió que le interpretara otro sueño (acerca de las 7 vacas gordas y las 7 flacas) y como José lo hizo bien el faraón lo puso al frente de Egipto. Así José pasó de ser un pobre muchacho vendido por sus hermanos a ser un hombre con gran autoridad y poder:
Génesis 41:41-42
41 Así que el faraón le informó a José: —Mira, yo te pongo a cargo de todo el territorio de Egipto. 
42 De inmediato, el faraón se quitó el anillo oficial y se lo puso a José. Hizo que lo vistieran con ropas de lino fino, y que le pusieran un collar de oro en el cuello.
El muchacho hebreo humilde que estaba en la cárcel fue pasado a lo más alto y se le dió autoridad. De la misma forma Jesús recibió toda autoridad y poder
Mateo 28:18
Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.
Cuando en la Biblia habla del final de la historia de José, vuelve a encontrarse con sus hermanos. Sin embargo en lugar del pobre hermano pequeño que ellos tiraron un pozo y luego vendieron como esclavo vieron a un hombre poderoso que estaba a cargo de todo el país de Egipto. Con toda autoridad y poder. 
La Biblia, de forma similar, afirma que Jesús volverá en una posición de autoridad y poder y que vendrá a juzgar, ya no como un carpintero, sino como el gran Dios y Rey que es Él.
El Centro es la Cruz
Toda la Biblia tiene un valor inmenso y es una verdad resplandeciente , pero el mayor valor de la Biblia es que habla de Jesús y no sólo en los cuatro evangelios. Cuando empezamos a leer la palabra de Dios se recomienda que empecemos primero por los cuatro evangelios no por capricho, sino precisamente para empezar leyendo de Jesús directamente y para que luego poder ver a Jesús reflejado en toda la Biblia.
Cuando la leemos tenemos que tener en mente que la imagen central es Jesús y que las historias de las que habla tienen un paralelismo con Él. (Abraham e Isaac, el cordero de Moisés, el arca de Noé) poner la mente en Jesús y en su sacrificio mirar hacia Él nos hará entender mucho mejor la palabra de Dios y nos va a ayudar a centrar nuestra vida en Él y no tanto en nosotros mismos. Nos ayuda a ver nuestra dependencia y entender que sin Él nada podemos hacer.
Cuando verdaderamente entendamos esto, es cuando veremos la necesidad de tenerlo en nuestra vida y nos entregaremos con facilidad, como el que se ahoga y busca el aire, como el que se muere de sed y busca el agua.


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Mi Yugo es fácil y ligera mi Carga
La vida cristiana se nos hace muy difícil. Tenemos que andar cuidando de lo que vemos, de no mentir, de ser siempre rectos. De no andar murmurando, de ser buenas persona.
Encima hay que diezmar, y perdonar a los enemigos. Y hay que ir a las reuniones en lugar de quedarnos dormidos, y ayudar al que lo necesita en lugar de quedármelo yo. Vaya cansancio. Visto así parece una carga insoportable.
Un camino estrecho
La cuestión es que para ser Cristiano no todo vale. Hay que dejar muchas cosas que nos distraen, porque es un camino estrecho. Tiene que ser estrecho para que la única cosa que veamos delante sea Jesús guiándonos con su vara de pastor.
En un camino ancho ves muchas más cosas. Ves fiestas, drogas, alcohol, mentiras, distracciones. Todo un abanico de posibilidades. Sin embargo el problema no es como sea el camino, sino donde termina.
El camino estrecho termina en la vida eterna y el ancho termina en la perdición eterna. Ya por eso merece la pena tomar el camino estrecho de Jesús, porque el final merece la pena.
Sin embargo el camino estrecho tiene una característica, y es que es un camino de Paz para nuestra alma.
¿Por qué buscamos a Dios? Para tener paz en nuestra alma
En realidad todas las personas buscan una cosa: La felicidad y la paz en el alma. Lo que sucede es que cada cual la busca de manera distinta. Cuando alguien roba algo no lo hace para sentirse peor, lo hace porque cree que eso lo va a hacer sentir mejor. Cuando alguien se coge una borrachera lo hace porque cree que de alguna forma también se va a sentir mejor y se va a olvidar de sus penas.
Cuando alguien se va a la playa en vez de ir a una reunión de Domingo, también lo hace porque piensa que va a ser más feliz, que su alma va a tener más descanso.
La gente busca la felicidad y la paz de su alma. Y la mayoría no la tiene. Sólo hay una verdadera paz que es la que sobrepasa todo entendimiento y que viene del fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22) y el pecado complica mucho la vida. ¿En qué forma nos complica el pecado la vida? Veamos algunos ejemplos.
Si hay adulterio, no hay paz: Tienes que estar buscando a la persona a escondidas, tienes que mentir. Pagar dos salidas, soportar discusiones de dos personas. ¿Qué paz es esa?.
Si hablas mal de los demás no hay paz: Tienes el odio en tu corazón que no te deja tener pensamientos tranquilos, tienes que tener cuidado de que si hablas mal la persona a otras, esta no se entere. O que de hecho se acabe enterando como muchas veces pasa.
Si mientes, no hay paz: Tienes que acordarte de la mentira para no ser descubierto, acordarte de cuando y donde la dijiste. Eso no te da paz para nada en el pensamiento. Es complicarse la vida.
Si robas, no hay paz:Tienes que guardar lo que robaste para que no te lo vean. Tienes que ocultar de donde lo sacaste, alejarte de la persona a que robaste. Mentir para evitar que te descubran (ver el caso anterior).
Si bebes o te drogas, no hay paz: Puedes ser feliz mientras bebes o te drogas por un instante pero es una felicidad falsa. Luego tienes que andar mintiendo a tu familia o robando, o ocultándote.
Si no perdonas, no hay paz: Sientes odio y rencor cada vez que ves a la persona, no puedes ir a los mismos sitios que esa persona va. Te roba la paz cuando te hablan de ellas.
Y en todas estas cosas que he nombrado, ni siquiera hemos mencionado a la conciencia y el remordimiento, porque hay personas que ni siquiera les remuerde la conciencia de hacer esas cosas y aún así tienen las dificultades. Aunque no te remuerda la conciencia por mentir, tienes la dificultad de ocultar la mentira. 
Pero si además eres cristiano, tienes una carga adicional a todo esto que es la voz del Espíritu Santo en el Corazón que no te va a dejar tranquilo.
Juan 16:7-8
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.8. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Hay más paz en el yugo de Jesús
Mateo 11:28-30
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Para tener paz en el alma y felicidad es mucho más fácil seguir el camino de Santidad de Jesús.
Adulterio: No te van a asaltar malos pensamientos después
Murmuración: No vas a estar pensando cosas negativas y te evitas que llegue a oídos de la persona
Mentira: No necesitas estás acordándote,  ni tendrás remordimiento.
Robo: No tienes que estar ocultando lo que robaste ni huyendo.
Bebida/Droga: No vas a tener resaca después, ni vas a tener que gastar dinero, ni ocultarte
Perdón: Vas a poder estar en esa habitación sin que tu corazón se llene de odio.
La clave es la oración
A pesar de todo, es difícil. Es difícil no murmurar, no mentir nunca, no robar y perdonar es muy muy difícil. Pero la dificultad viene porque el yugo es muy pesado para llevarlo nosotos solos. Hay que llevarlo con Jesús para que este sea liviano.
Fijaos en un yugo doble, que es para ser tirado por dos bueyes o dos mulos. Dos animales fuertes. ¿Cómo es posible que podamos tirar nosotros sólos de ese yugo? Es imposible si nadie nos ayuda. Y aunque nos ayude un amigo muy fuerte tampoco lo podemos llevar.
El que tiene que ayudarte es Jesús, porque Él si es fuerte para tirar del yugo. De hecho cuando Jesús está tirando del yugo, es muy fácil.
¿Cómo hacemos que Jesús tire del yugo con nosotros, como lo podemos incluir en esa búsqueda de la paz para nuestra alma?
Con la oración.
La Oración mete a Jesús en el Yugo
1 Tesalonicenses 5:17, 1 Pedro 4:7, Romanos 12:12, Colosenses 4:2
Jesús era Dios y cualquiera pensaría que no tenía que orar. Pero en la tierra el se comportó como un modelo perfecto de hombre. El nos enseñó con su ejemplo orando sin cesar Lucas 5:16.
Como estarían de impresionados los discípulos con la forma de orar de Jesús que a pesar de todo lo que hizo, nunca le pidieron que los enseñase a levantar a los muertos, o que les enseñara a curar a los paralíticos. Porque aunque ellos eran hombres de poco estudio comprendían una cosa: Que Jesús podía hacer todos esos milagros porque tenía al Espíritu Santo con Él, porque Dios estaba de su parte y sabían que la causa de que Dios estuviese con Jesús era la oración.
Por eso le pidieron: “enséñanos a orar”. Lucas 11:1-4
1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
 3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
Estas son las partes de una oración
- Alabar a Dios (santificado sea tu nombre)
- Pedir que se haga su voluntad ¿Cuál es la voluntad de Dios? La voluntad de Dios incluye que tu tengas santidad 1 Tesalonicenses 4:3: “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;” La santidad es tener el fruto del Espíritu Santo al completo. Son los santos los que lo tienen. Así que Dios te está enseñando a que ores por eso.
- Pedir el sustento de cada día, Espiritual y Material. Solamente el del día.y no más de lo que te haga falta para cada día, porque eso puede llevarte a que te pierdas de Dios.
- Pedir su perdón, arrepentirnos. Es buen momento para perdonar a otros. Porque si no perdonas a otros lo que te hayan hecho, Dios tampoco te va a perdonar a ti. Mateo 18:34-35.
- Pedir de sus fuerzas para evitar nuevos pecados.
El Descanso se consigue con el Fruto del Espíritu
No nos dejemos engañar, las artimañas del Diablo no nos van a traer paz. Es más liviano, aunque cueste, seguir a Jesús Filipenses 4:6-7
Es Mejor hacer las cosas bien desde el principio y apartarse de todo lo malo. Pedir constantemente en oración el fortalecimiento para que podamos estar firmes frente a la tentación y aplicar lo que hemos aprendido hoy: La carga es liviana. Es mucho más fácil conseguir la felicidad estando con Dios y haciendo lo que su palabra dice.


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El Arrepentimiento
¿Qué entendemos por arrepentimiento?.
La Biblia habla del perdón, de cómo es necesario perdonar para quedar libres de cadenas de odio que nos atan a los demás.
La otra cara de la moneda es el arrepentimiento. Normalmente perdonamos sólo si vemos que la persona que nos ha hecho el daño se ha arrepentido. Necesitamos una muestra del arrepentimiento.
Ejemplo: El Marido que se olvida del aniversario de la Boda. Al día siguiente viene con un ramo.
Normalmente entendemos por arrepentimiento la manifestación externa. El ramo de flores, los bombones. Entendemos por arrepentimiento la muestra externa de conducta.
Por ejemplo en alguien que no vuelve a robar después de que le pillan robando en un trabajo. Vemos el arrepentimiento como un fruto externo.
¿Pero qué pasaría si nadie nos mirase?
Por qué existe la ley
Imaginemos que la ley no existiese. ¿habría más robos o menos?.¿Y si no hubiese leyes para hacernos pagar los impuestos?
La ley es necesaria porque mucha gente no tiene el sentido de hacer lo correcto. De hecho la Biblia afirma que la ley se hizo para los rebeldes, que somos la mayoría.
El supuesto arrepentimiento de muchas personas va unido a algo que han perdido. Sienten un dolor por algo que perdieron que les lleva a arrepentirse.  Muchas veces si no nos atrapan, no se produce arrepentimiento ninguno.
Ilustración: Pedro y el Lobo:
Erase una vez un pequeño pastor que se pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando sus ovejas y, como muchas veces se aburría mientras las veía pastar, pensaba cosas que hacer para divertirse.
Un día, decidió que sería buena idea divertirse a costa de la gente del pueblo que había por allí cerca. Se acercó y empezó a gritar:
- Socorro! El lobo! Que viene el lobo!
La gente del pueblo cogió lo que tenía a mano y corriendo fueron a auxiliar al pobre pastorcito que pedía auxilio, pero cuando llegaron, descubrieron que todo había sido una broma pesada del pastor. Y se enfadaron.
Cuando se habían ido, al pastor le hizo tanta gracia la broma que pensó en repetirla. Y cuando vió a la gente suficientemente lejos, volvió a gritar:
- Socorro! El lobo! Que viene el lobo!
Las gentes del pueblo, en volverlo a oír, empezó a correr otra vez pensando que esta vez si que se había presentado el lobo, y realmente les estaba pidiendo ayuda. Pero al llegar donde estaba el pastor, se lo encontraron por los suelos, riendo de ver como los aldeanos habían vuelto a auxiliarlo. Esta vez los aldeanos se enfadaron aún más, y se marcharon terriblemente enojados.
A la mañana siguiente, el pastor volvió a pastar con sus ovejas en el mismo campo. Aún reía cuando recordaba correr a los aldeanos. Pero no contó que, ese mismo día, si vió acercarse el lobo. El miedo le invadió el cuerpo y, al ver que se acercaba cada vez más, empezó a gritar:
- Socorro! El lobo! Que viene el lobo! Se va a comer todas mis ovejas! Auxilio!
Pero esta vez los aldeanos, habiendo aprendido la lección el día anterior, hicieron oídos sordos.
El pastorcillo vió como el lobo se abalanzaba sobre sus ovejas, y chilló cada vez más desesperado:
- Socorro! El lobo! El lobo! - pero los aldeanos continuaron sin hacer caso.
Es así, como el pastorcillo vió como el lobo se comía unas cuantas ovejas y se llevaba otras para la cena, sin poder hacer nada. Y se arrepintió en lo más profundo de la broma que hizo el día anterior.
Pedro se arrepintió porque vió que perdía sus ovejas. Seguramente para otra vez no lo haría. Esta ilustración demuestra lo necesario de la pérdida para inducir el arrepentimiento.
Cambiando la forma de pensar. Juan Bautista. 
Pero este arrepentimiento puede que no vaya unido a la forma de pensar. El pastor tenía una forma de pensar: Creía que estaba bien abusar de la confianza de las personas para divertirse. El no se arrepintió porque cambió de forma de pensar y dijo: Hay que ver he estado molestando a estas personas y no he actuado bien sino que se arrepintió porque había perdido sus ovejas.  
Mateo 3:1-2
1 En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.2 Decía: «*Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.»
Arrepiéntanse ha sido traducido del Griego "cambia de forma de pensar". Es mucho más profundo que ponerse a llorar o hacer penitencia porque hemos hecho algo mal. Consiste en un cambio de pensamiento sincero. Y cuando cambiamos nuestra forma de pensar de verdad, eso se ha de notar en nuestra vida.
Mateo 3:7-8 
7 Pero al ver que muchos fariseos y saduceos llegaban adonde él estaba bautizando, les advirtió: «¡Camada de víboras! ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca?8 Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.
Los fariseos y saduceos hacían purificación por sus pecados, ayunaban y hasta se rasgaban las vestiduras. Mostraban un arrepentimiento externo, pero no cambiaban su forma de pensar. Por eso Juan Bautista les dice "produzcan frutos que demuestren arrepentimiento". Quiere decir, que tu vida, tu forma de actuar tiene que demostrar que has cambiado tu forma de pensar.
Ilustración: Si tienes el vicio de comer muchos dulces y  de verdad cambias de forma de pensar no puedes comprarte al día siguiente dos tartas "para tenerlas en la nevera". No debes ponerte a hablar con otras personas de lo rico que están los dulces. Ni pasar por el escaparate y quedarte mirando. Dejas de pensar en lo ricos que están y pensar en el daño que te hacen.
Hay que reconocer lo que hacemos mal para poder cambiar la forma de pensar. Si grito mucho y me enfado con facilidad y luego voy  y pido perdón a Dios diciendo "perdonamé Señor por gritar, pero es que me incitaron a ello" te estás justificando.
Cambiando de vida. El ejemplo de Jesús.
Mateo 3:13-15
13 Un día Jesús fue de Galilea al Jordán para que Juan lo bautizara.14 Pero Juan trató de disuadirlo.
 —Yo soy el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? —objetó. 
15 —Dejémoslo así por ahora, pues nos conviene cumplir con lo que es justo —le contestó Jesús.
Entonces Juan consintió.
Estos versículos son muy discutidos por los estudiosos de la Biblia, ya que Juan Bautizaba para el arrepentimiento de los pecados y Jesús no tenía ninguno.
El Bautismo es un símbolo, una confirmación pública y también para tí mismo que indica que tu has decidido cambiar de forma de pensar, cambiar tu vida.
Juan en el Jordán predicaba un arrepentimiento, un cambio en la forma de pensar que se alejaba de la tradición Judía. El cambio de forma de pensar implica un cambio de vida.
No es que Jesús cambiase su forma de pensar cuando se bautizó, pero si iba a cambiar su forma de vida porque iba a iniciar su ministerio público. El Bautismo además suponía una confirmación pública de que Jesús estaba de acuerdo con lo que Juan predicaba.
Él nos indicaba a los demás con su ejemplo que hemos de cambiar de forma de pensar y pensar en términos del Reino de los Cielos, y no tan sólo de cuidar nuestra propia vida.
Tomando la decisión
Muchos creen que estos cambios tienen que salir del corazón. Que Dios te tiene que tocar para cambiar tu forma de pensar. Y puedes hacerlo, no está mal orar para que Dios te cambie. Pero más que nada se trata de tomar la decisión.
Los pecados que cometemos no son el problema. No nos tenemos que sentir condenados ni caminar sobre ceniza, ni darnos latigazos para ganarnos el perdón de Dios. Jesús ya pago por todos nuestros pecados.
Se trata más bien de reconocer que los tenemos en oración y cambiar nuestra forma de pensar. De tomar la decisión de hacer las cosas de otra manera.


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Amor y Temor de Dios
Proverbios 1:7 
El temor del Señor es el principio del conocimiento; los *necios desprecian la sabiduría y la disciplina. 
La Biblia nos enseña que Dios es Amor. Que debemos amar a Dios sobre todas las cosas. Pero somos tan imperfectos, que no somos capaces de Amar así; no somos capaces de simplemente amar a Dios.
Eso sería lo perfecto, que por amor a Dios nunca pecásemos, nunca nos desviásemos de sus caminos. Pero como no somos perfectos, ni capaces de desarrollar ese Amor y esa sed de Dios desde cero, aparece algo que no es lo perfecto pero que nos va a servir como una muleta en el camino. 
Y esto es el temor. Dice que es el principio del conocimiento, de la sabiduría. En el versículo anterior (Proverbios 1:7) El conocimiento es conocer a Dios, la sabiduría es seguir la palabra de Dios. Y la disciplina es lo que te ayuda a mantenerte en Dios.
¿Pero como es eso? ¿cómo va a querer Dios que le temas?¿Por qué puede querer Dios que le tengas miedo?. Porque ese es el principio que te va a llevar a arrepentirte. Y es el primer paso para salvación.
Lucas 12:4-5
4 »A ustedes, mis amigos, les digo que no teman a los que matan el cuerpo pero después no pueden hacer más.5 Les voy a enseñar más bien a quién deben temer: teman al que, después de dar muerte, tiene poder para echarlos al infierno.[a] Sí, les aseguro que a él deben temerle.
Jesús no está hablando aquí del Diablo, está hablando de Dios que puede echarte al infierno. El diablo no es el que echa a la gente en el infierno, es Dios el que la echa. Esto lo comprendían los primeros cristianos, a los cuales echaban a los leones, pero tenían más temor a renegar de Cristo. 
No hay que tener miedo al infierno, no hay que tener miedo al Diablo. Si hay que  tener miedo a alguien es a Dios. 
Dios te dice: Ámame sobre todas las cosas y témeme sobre todas las cosas.
Si pecas, y caes una y otra vez en lo mismo, y otra vez y otra vez y no tienes temor, no tienes miedo de estar aumentando la ira de Dios, no sientes arrepentimiento y te arrodillas y odias lo que has hecho, cuidado, porque igual no tienes el temor de Dios en tu corazón. 
Jesús dice “Temedle”. ¿Sabes que hace el Espíritu Santo cuando entra en tu vida, si de verdad entra?. 
Jeremías 32:40
40 Haré con ellos un *pacto eterno: Nunca dejaré de estar con ellos para mostrarles mi favor; pondré mi temor en sus corazones, y así no se apartarán de mí.
El Espíritu Santo pone el temor de Dios en tu corazón. El Espíritu Santo es una muestra de Amor de parte de Dios para que tú le temas. Temor a apartarte de Él y a ponerte en su contra. Una característica que define a un verdadero hijo de Dios es que tiene temor, miedo de apartarse de Dios. Porque en el momento en que te apartas, no es sólo que pierdes de estar con Dios, sino que estás en el otro bando. 
Y es que tiene que ser así, porque si no fuese de esa forma, si no pasase nada, ¿para qué andar pegado a Dios? la única forma sería que por amor nos mantuviésemos pegados a Dios, pero el Amor humano no es tan grande.
¿Quiére decir esto que hay que vivir en temor todo el rato? No. Pero si tenemos temor del jefe, de hacer las cosas mal. Tenemos temor de la policía cuando la vemos aparecer. Y no deberíamos, porque no tenemos que vivir con miedo, y porque no nos pueden hacer nada comparado con lo que te puede hacer Dios.
Proverbios 4:4-27
4 mi padre me instruyó de esta manera: «Aférrate de corazón a mis palabras; obedece mis mandamientos, y vivirás.5 Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no olvides mis palabras ni te apartes de ellas.
6 No abandones nunca a la sabiduría, y ella te protegerá; ámala, y ella te cuidará. 7 La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría!  Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento.
Obedece mis mandamientos y vivirás. La sabiduría es el conocimiento de los mandamientos de Dios, pero todo comienza por tenerle temor y respeto. Si no, es simplemente conocimiento humano. Buscar la sabiduría es buscar la enseñanza de Dios para ponerla en práctica. No como pasatiempo.
Dice la palabra: no la abandones y ella te protegerá. De la corrección. De la disciplina.
8 Estima a la sabiduría, y ella te exaltará; abrázala, y ella te honrará;
9 te pondrá en la cabeza una hermosa diadema; te obsequiará una bella corona.»10 Escucha, hijo mío; acoge mis palabras, y los años de tu vida aumentarán.
11 Yo te guío por el camino de la sabiduría, te dirijo por sendas de rectitud.
12 Cuando camines, no encontrarás obstáculos; cuando corras, no tropezarás.
Cuando buscas la instrucción de Dios, cuando buscas obedecer y hacer su voluntad, no vas a tropezar. No vas a caer tanto en los obstáculos no vas a caer tanto en los pecados. No te va a hacer tropezar cualquier tentación de dinero fácil. Porque tu andarás aferrado a Dios y a su palabra. Porque tienes temor de ponerte en contra de Dios. Tienes temor a perderte de su mano. 
13 Aférrate a la instrucción, no la dejes escapar; cuídala bien, que ella es tu vida.14 No sigas la senda de los perversos  ni vayas por el camino de los malvados.
Aférrate a la instrucción que es tu vida. Es como el que cae de un edificio y se agarra a un poste que sobresale, eso es aferrarse. Como cuando hay una inundación y te aferras a un árbol. Esa es la vida. Y esa es la instrucción de Dios.
El camino de los malvados es la senda hacia el infierno. Mucho cuidado con soltarte de la instrucción de Dios y con seguir esa senda. Porque te pierdes. Y más si no sabes a donde lleva la senda. 
18 La senda de los justos se asemeja a los primeros albores de la aurora:  su esplendor va en aumento hasta que el día alcanza su plenitud. 19 Pero el camino de los malvados es como la más densa oscuridad;  ¡ni siquiera saben con qué tropiezan!  
Los malvados ni siquiera saben con qué tropiezan, se creen que por el camino que van están bien. No creen que Dios vaya a ir a por ellos y los vaya a castigar. Pecan y ni se dan cuenta!! porque la sociedad les dice que está bien pecar, que está bien emborracharse, que está bien si tienes un pobre al lado y no le das de comer (tienes derecho a lo tuyo) que está bien el adulterio y el aborto.
La gente peca, tropieza, se hace más y más enemiga de Dios y ni siquiera se da cuenta. Por eso es que hay que hablar de que hay castigo, y por eso es que hay que predicar a Cristo, que hace que tu deuda con Dios se salde.
Nadie que practique el pecado va a entrar con el Señor en el Cielo. Nadie. Gracia hay, hasta el último momento hay perdón, hasta el final de tu vida te puedes arrepentir....pero no pienses que hay tiempo porque es mentira. Es mejor aferrarse ahora.
La instrucción de Dios no es un poste al que te agarras cuando viene la marea, como hemos dicho antes. Es el brazo de Jesucristo. Aférrate a Él, con Amor, pero con temor a soltarte. 
Todo actúa a través del Espíritu Santo. El hace que cuando pecas, te entristezcas te arrepientas y tengas deseos de volver a Dios para que te limpie. Satanás lo imita todo. El te dice: pecaste, ya Dios no te va a querer más. No vayas por allí mejor sigue en el mundo, que nadie te va a juzgar.
20 Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo.21 No pierdas de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón.22 Ellas dan vida a quienes las hallan; son la salud del cuerpo.23 Por sobre todas las cosas cuida tu corazón,  porque de él mana la vida.
Hay que revisarse el corazón. En oración. Pregúntate ¿tienes miedo cuando haces lo malo? o más bien piensas “No pasa nada por una canita al aire, Dios me va a perdonar”. Observemos como actuó como Satanás en el huerto del Edén. Dios les dijo que si comían de esa fruta morirían, y Adán y Eva tenían temor de hacerlo. Pero la serpiente: les quito el temor “No vais a morir” les dijo. Y como no temían, comieron. Y como comieron, cayeron.
Examina tu corazón. Porque el temor al Señor es el principio de la sabiduría.
24 Aleja de tu boca la perversidad; aparta de tus labios las palabras corruptas.
No hables mal de la gente, no maldigas. Mateo 5:22  Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del *Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.
¡Hay que temer siquiera insultar a la gente!, porque entramos bajo juicio del infierno.
25 Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti.
No mires lo que tiene el vecino. No mires lo bien que se lo pasa el de la derecha. No mires o envidies los zapatos de la vecina. No mires a la vecina. Mira en lo que tienes enfrente, que es a Jesús.
26 Endereza las sendas por donde andas; allana todos tus caminos.27 No te desvíes ni a diestra ni a siniestra; apártate de la maldad. 
Hay que temer a Dios. Tenerle ese respeto, ese temor a no estar manchados delante de Él. Temor a no estar en sus caminos y que no nos conozca cuando lleguemos a su presencia Mateo 7:21-23. 
La Biblia nos enseña a temer a Dios, pero el temor no es el final de todo. El objetivo es el amor. El verdadero Amor echa fuera el temor.
1 Juan 4:15-18
15 Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.16 Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama.Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17 Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor,18 sino que el amor *perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.
Dios es Amor y el Amor perfecto echa fuera el temor. Cuando tú amas a Dios de verdad, es que ni s quiera se te pasa por la cabeza el hacer lo malo. Prefieres a Dios 1.000 veces. Ese es el amor perfecto, ahí no hace falta el temor al infierno ni nada porque yo automáticamente hago lo correcto.
El amor va echando fuera el temor de tu vida. Poco a poco. Al principio temes hacer enfada  a Dios al hacer algo malo. Luego simplemente eliges lo bueno por AMOR a Dios, se abre tu entendimiento.
El amor perfecto echa fuera el temor. Pero como nuestro amor no es perfecto, tenemos que ayudarnos con el temor todavía para no apartarnos del Señor. 
Hay que trabajar en Amar a Dios. Nadie lo Ama lo suficiente. Pero si además de que no lo amas lo suficiente no lo temes, la cosa es mucho peor.
Para esto vamos a Ayunar, para santificarnos para el Señor. Para tener Amor por Él, para aferrarnos a Cristo que es el que nos va a quitar ese temor.


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La Solución para el Pecado
¿Cuál es el mayor problema del hombre?
Hay un dicho , que creo que es Español pero que muy bien puede hacerse universal y que dice "Menos la muerte todo tiene solución". Este dicho incluye la idea de que mientras no te mueras siempre vas a poder arreglar las cosas. Hay otro dicho que se le parece y es aquel que dice "Mientras hay vida hay esperanza". 
Todos los hombres y mujeres tienen que morir algún día. Y es algo triste. Recuerdo que cuando era pequeño una vez estaba ahí pensando en la cama antes de dormirme y me dí cuenta de que mi madre iba a morir algún día y que iba a morir antes que yo. Aquel día me puse a llorar desconsolado. Lloraba y lloraba en la cama y creo que me dormí llorando, pensando en lo horrible de esa verdad. Puede que fuese parte del trauma de haber sufrido anteriormente la pérdida de mi padre.
Si la muerte es lo único que no tiene solución quiere decir que la muerte es el mayor problema que tiene el hombre. Si no muriésemos siempre habría tiempo para arreglar las cosas. Pero en realidad la muerte no es realmente el mayor problema del ser humano. La muerte es sólo una consecuencia del mayor problema que tiene el ser humano. 
El mayor problema que tiene el ser humano es que está separado de Dios.
¿Por qué está separado el hombre de Dios? por su pecado. El pecado separa al hombre de Dios porque Dios es Santo. Un único pecado ya nos descalifica para estar en la presencia de Dios. Como seres impuros no podemos acercarnos a Él. Es como si tengo un vaso de agua y lo intento acercar al sol. Mucho antes de llegar a tocarlo se desintegraría.
Librándonos del Pecado: los dos Pajarillos
¿Cómo podemos acercarnos a Dios que es como ese sol ardiente?. En realidad Él es mucho más grande que el sol, mucho más ardiente en Amor en fidelidad y en justa ira contra lo que es injusto y lo que es pecado.
Levítico 14:4-7 
4 mandará traer para la purificación de esa persona dos aves vivas y puras, un pedazo de madera de cedro, un paño escarlata y una rama de *hisopo.5 Después el sacerdote mandará degollar la primera ave sobre una vasija de barro llena de agua de manantial.6 Tomará la otra ave viva, la madera de cedro, el paño escarlata y la rama de hisopo, y mojará todo esto junto con el ave viva en la sangre del ave que fue degollada sobre el agua de manantial.7 Luego rociará siete veces a quien va a ser purificado de la infección, y lo declarará puro. Entonces dejará libre a campo abierto el ave viva.
Este pasaje del Antiguo Testamento habla del ritual para purificar a una persona que había estado enferma. Se tomaban dos pájaros y uno se mataba y se mezclaba su sangre con agua. Luego el otro pájaro era remojado en ese agua mezclada con sangre, junto con un paño escarlata, un pedazo de madera de cedro y una ramita de hisopo y era soltado en libertad.
¿Cuál es el significado de todo esto?
Mateo 27:28=> Jesús fue vestido con un manto escarlata
Juan 19:34=> De Jesús brotó sangre y agua. El agua se asocia a las escrituras con el Espíritu Santo. También en 1 Juan 5:6
Juan 19:29=> A Jesús le dieron de beber utilizando una rama de hisopo
El pájaro se remojaba en esa mezcla de agua y sangre, junto con un paño escarlata, un trozo de madera y una rama de hisopo. Todos esos elementos estaban presentes en la crucifixión de Cristo.
Igual recibimos nosotros la purificación. Bañándonos en la sangre de Cristo, empapándonos de su Cruz, del Espíritu y vistiéndonos con sus ropajes después. Este pasaje nos está mostrando cómo actuar.
El pájaro se mojaba en sangre: nosotros nos aplicamos a la sangre de Jesús para el perdón de pecados.
El pájaro se mojaba en agua: en el momento que nosotros aceptamos a Cristo como nuestro Señor y salvador, recibimos el Espíritu Santo, que es agua.
El pájaro se mojaba junto con un paño escarlata: Que representaba el vestido de Jesús. La Biblia me dice que yo me tengo que revestir del señor Jesucristo y no ceder a mis deseos pecaminosos Romanos 13:14.
El pájaro se mojaba junto con un trozo de madera, que representa la cruz. Jesús dijo que tomásemos nuestra cruz y le siguiéramos Lucas 9:23.
El pájaro se mojaba junto con una rama de hisopo: A Jesús le acercaron la rama de hisopo con vinagre porque tenía sed.
Cuando el pájaro se mojaba junto con estas cosas todo sucedía al mismo tiempo. De la misma forma cuando entramos en la vida cristiana todo sucede al tiempo: recibo perdón por la sangre de Jesús, recibo el Espíritu Santo que me va a guiar hacia toda la verdad, quedo revestido de Cristo para vivir como él. Tengo que tomar su cruz y tener su misma sed. Hambre y sed de Justicia.
Es asombroso que en un libro escrito 1200 años antes de que Jesús naciese se describa un ritual que tiene un simbolismo tan claro con respecto al sacrificio de Jesús.
Amando a Dios sobre todas las cosas y ofreciendo todo a Él
Una vez realizada la ceremonia, el pájaro era dejado en libertad. Igual nos sucede a nosotros cuando recibimos a Cristo, tenemos libertad sobre el pecado y sobre la muerte. Ya no tenemos porque morir sino que recibimos la vida eterna, ya no hay nada que temer porque no depende de nuestros méritos sino que depende de los méritos de otro que es Jesús. Soy libre y levanto el vuelo como las águilas. Y ahora ¿hacia donde vuelo?.
Dios te da esa libertad y te purifica para que puedas volar hacia Él. Cuando estás en el mundo y sin conocer a Dios puedes ir a todos los sitios que el mundo ofrezca: viajes, discotecas, a la playa, al campo y muchos de esos sitios están muy bien y (si son sanos). Pero hay un sitio al que no puedes ir y es a Dios. Porque en el pecado no es posible y no había camino para llegar.
Pero ahora si tenemos el camino. Jesús decía "nadie va al padre si no es por mí". Ya puedes ir si de verdad has tomado el camino correcto.
El Camino es Amar a Dios.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda tu alma, con todas tus fuerzas.
Ese es el primer mandamiento. Tu quieres estar con quien amas. ¿de qué sirven todos los regalos del cielo si en el cielo no esta Dios para contemplarle para estar en su compañía?. ¿De que sirve todo el oro del mundo y todas las diversiones si no tienes lo mejor?. Nunca amamos a Dios sobre todas las cosas, en ningún momento de la vida.
Con nuestro limitado Amor no podemos llegar a Dios, pero lo bueno que tiene esto es que si das un paso hacia Dios, el da dos pasos hacia tí.
Nos cuesta orar a pesar de que es un momento para estar con Dios. Y puedes estar con Él porque Cristo murió por tí. 
Todo lo que tenemos se lo debemos a Dios , todos los sacrificios por los que pasamos deberían ser para Dios. En el antiguo testamento se nos habla de una ley en la que cada vez que se sacrificaba un animal, tenían que hacerlo en el santuario en presencia de Dios. ¿por qué? porque Dios quiere que los sacrificios sean brindados a Él.
Quiere que si te sacrificas en tus estudios sea por Él. Que si te sacrificas por tu familia pienses en que lo haces por Él. Quiere que ya sea que comas o que bebas lo hagas para gloria de Él....porque si no lo haces para Él lo estás haciendo para gloria de otro y ya no lo estás poniendo a Él primero.
1 Corintios 10:31.
Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
Disfrutando de Dios en oración
Hay muchas formas en que tu puedes estar con Dios y disfrutar de su presencia. Haciendo su voluntad mientras piensas en Él disfrutas de su presencia, leyendo la palabra disfrutas de su presencia, escuchando una prédica o una canción de alabanza y disfrutando de su hermosura también disfrutas de su presencia. Pero una forma de disfrutar maravillosamente de su presencia es la Oración. 
A veces nos acordamos de orar solamente cuando necesitamos a Dios. Pero Dios quiere oírte, quiere que tu te acerques a Él en oración porque es tu Padre, le gusta escucharte le gusta que tu corazón se incline hacia él. Que lo adores y le digas cosas bonitas y el te bendice con su presencia, llenando la habitación con su amor. 
Jesús oraba mucho porque tenía necesidad de la ayuda de su padre, de refrescarse en su presencia y porque lo amaba tanto y estaba en cierto modo separado de Él. Es como si hubiese vivido con tu padre toda tu vida y luego sólo pudiese hablar por teléfono con Él. Aunque la oración es mucho más que un teléfono cuando es de verdad.
El padre nuestro comienza "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre". Igual que llamarías a tu padre o a tu madre y le dirías "Mamá ¿cómo está mi mami? que bonita es la mejor madre del mundo" saliéndote del corazón. Así quiere Dios que acudas a Él. Disfrutando de su presencia.
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