¿Y Que de la Cruz?!?
Esta es la parte que muchos cristianos ignoran, rechazan, o simplemente desconocen: que el destino FINAL nuestro es y siempre ha sido las bodas del Cordero, no la cruz. Ahora, llegar a la cruz es completamente indispensable ya que es el sitio donde obtenemos nuestra salvación. No podemos proseguir a las bodas sin esto. Pero lo que quiero enfocar es que una vez llegado a la cruz, ¡hay que seguir hacia las bodas! El enorme problema y error en la vida de demasiados cristianos e iglesias es que creen que solo hay que llegar a la cruz y una vez ahí, quedarse y empezar a declarar victoria creyendo que de ahora en adelante todo será bendición y prosperidad; todo esto mientras a lo lejos se van cerrando las puertas de la boda.
Tomando una vez más a nuestro “amigo” de la parábola en Mateo como ejemplo, sabemos que representa un cristiano por la forma en que el rey se le dirige. Este amigo llego a la cruz, declaro a Cristo como su Señor y Salvador, y fue salvo en ese momento. Pero una vez ahí, pensó que eso era todo y se fue a sus negocios y labranzas ignorando el angosto y difícil camino por la cual tenia que proseguir (Mat. 7:14). Tal es lo que hoy estamos haciendo muchos cristianos; tanto lideres como seguidores. Llegamos a la cruz y creemos que nuestro camino ha terminado, que ya no toca hacer nada más. Somos aquellas personas de Mateo 22:5 que después de llegar a la cruz nos vamos tras nuestras propias agendas y vivimos por nuestra propia voluntad y opinión, desviándonos completamente del camino que hay que seguir para llegar a las bodas a tiempo. Son estos pastores, apóstoles, evangelistas, y creyentes en general que llegaran tarde o mal vestidos a las bodas y empezaran a clamar “¡Pero Señor! ¡Cómo nos vas a condenar!?! ¡Si en tu nombre hicimos grandes señales y milagros! ¡Echamos fuera demonios y sanamos enfermos! ¡Viajamos por todo el mundo hablando de ti! ¡Fundamos enormes iglesias! ¡Creamos canales de televisión y de radio cristianas! ¡Escribimos muchos libros! ¡Hicimos muchas entrevistas! ¡Organizamos muchos eventos! ¡Recolectamos mucho dinero! Etc! etc! etc!” ¿Pero que les dirá Jesús? “Nunca os conocí. ¡Apartaos de Mí! ¡Hacedores de maldad!”