Primicias para Dios (El diezmo según el Nuevo Testamento)

Nunca he oído a ningún clérigo de nuestros días enseñar que cada tercer año, todo individuo debe guardar su diezmo dentro de sus propias puertas y compartirlo con el extranjero (el no salvo), los huérfanos y las viudas, así como con el “levita.” También, según 1 Crónicas 29:5-9, el Templo no se construyó con dinero del diezmo, sino con ofrendas dadas voluntariamente. More

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