Genios de la Estrategia Militar Volumen II

Memorias autobiográficas del coronel británico Thomas Edward Lawrence, mas conocido como Lawrence de Arabia, por su participación en el movimiento subversivo árabe orquestado por Inglaterra y Francia en los países árabes contra la ocupación del imperio otomano durante la primera guerra mundial. More

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About Thomas E Lawrence

En otoño de 1910 Lawrence se unió a la expedición arqueológica con el Museo Británico para trabajar en yacimientos hititas de Karkemish, a orillas del Éufrates. Durante varias temporadas de excavaciones bajo la dirección de Leonard Woolley, entre 1910 y 1914, Lawrence confirmó su afición por la arqueología pero también amplió sus conocimientos de la lengua y la cultura árabes y descubrió su interés por los problemas histórico-políticos de la región.
A comienzos de 1914, Lawrence fue enviado por la Palestine Exploration Fund a la península del Sinaí donde debían unirse a la expedición del capitán Stewart Newcombe. La función de los arqueólogos era dar una apariencia académica a lo que en realidad era un estudio topográfico de carácter militar. En marzo Lawrence estaba de vuelta en Karkemish, donde empezó a redactar el informe titulado The Wilderness of Zin, que terminó en Oxford entre junio y septiembre.5​
Al estallar la Primera Guerra Mundial, y tras la declaración de guerra del Reino Unido a Alemania el 4 de agosto de 1914, Lawrence se presentó como voluntario, admitido primero como civil y más tarde como segundo teniente-intérprete. Luego fue destinado a El Cairo cuando Gran Bretaña acababa de declarar la guerra a Turquía y Egipto había sido proclamado protectorado británico. Allí entró a formar parte con Newcombe y Woolley, entre otros, del recién formado Departamento de Inteligencia Militar. Su trabajo consistía en hacer mapas y en recoger e interpretar información de diversas fuentes. El Departamento participaba asimismo en diseñar las estrategias de tipo político a seguir en la región, que en esa primavera de 1915 aún no estaban definidas del todo pero que iban claramente en el sentido de una partición del Imperio otomano al final de la guerra. Por un lado estaba Francia con su interés declarado por Siria, por el otro Rusia con sus pretensiones sobre los Dardanelos y Constantinopla mientras Gran Bretaña aspiraba a Mesopotamia y el puerto de Alejandreta. Y aunque ya en esta fecha temprana eran evidentes las diferencias que existían entre los aliados sobre el futuro de Turquía, franceses y británicos estaban de acuerdo en la necesidad de avivar la subversión de las provincias árabes. Su futuro era el problema candente.

En abril de 1916 llegó a una crisis la campaña iniciada en Mesopotamía por el mando inglés para proteger los intereses británicos en el golfo Pérsico. El ejército inglés bajo el mando del general Townshend quedó atrapado en Kut al-Amara (Irak), donde los turcos exigían su rendición incondicional. Lawrence fue enviado desde El Cairo en misión secreta para conseguir mediante un soborno de un millón de libras esterlinas que el comandante de las fuerzas turcas, Jalil Pachá, levantara el sitio y permitiera la retirada de Townshend y sus tropas.​ Tras fracasar en este empeño Lawrence regresó a El Cairo.

A su vuelta a El Cairo en mayo de 1916 la cuestión de la rebelión árabe había alcanzado un punto crítico. Avisados de los planes de insurrección entre los militares de Siria, los turcos acababan de ejecutar a veintiún nacionalistas árabes en Damasco y estaban a punto de enviar tropas hacia el Hiyaz, el otro centro insurreccional en torno al jerife de La Meca, Husayn ibn Ali. La rebelión allí debía desencadenarse inmediatamente so pena de ser sofocada en cierne y efectivamente se inició el 5 de junio contra todas las expectativas.

Los primeros meses de la rebelión fueron tan azarosos como los planes de apoyo por parte de los mandos ingleses en El Cairo, ocupados en clarificar sus atribuciones y atentos a otra empresa prioritaria en la península de Sinaí, que debía abrir un nuevo frente contra los turcos al sur de Palestina. Cuando Lawrence, ya ascendido a capitán, llegó el 16 de octubre a Yida, en la costa del mar Rojo, acompañando como observador al enviado inglés Ronald Storrs en visita al jerife Husayn, encontró una situación preocupante con las fuerzas rebeldes descoordinadas y la ayuda inglesa limitada a la primera línea costera. Su visita al campamento de Faysal, el tercer hijo del jerife, fue decisiva. En este hombre de 31 años, culto y ascético, encontró un personaje congenial con capacidad de liderazgo, convencido como él de que la rebelión árabe podía triunfar y llevar al establecimiento de un estado árabe independiente y soberano con capital en Damasco. Lawrence volvió a El Cairo lleno de entusiasmo por la causa árabe y con característica tenacidad logró que a finales de noviembre le destinaran como «enlace temporal» al ejército irregular de Faysal, acampado en Yenbo.

Al dar este paso Lawrence ya conocía las promesas que desde El Cairo se le habían hecho a Husayn en los primeros momentos de la guerra, asegurándole un estado panárabe independiente bajo su gobierno si unía sus fuerzas con los aliados contra los turcos. Es lo que se conoce como «el compromiso McMahon» («MacMahon Pledge»).También sabía Lawrence que este compromiso quedaba anulado por el posterior acuerdo secreto suscrito por los plenipotenciarios inglés y francés, Mark Sykes y Georges Picot, en mayo de 1916, y que definía las ambiciones territoriales de Inglaterra y Francia en Oriente Medio una vez vencida Turquía. Sin embargo Lawrence se embarcó en la aventura árabe con la convicción de que si lograba establecer a la insurrección árabe como un aliado de plena igualdad gracias a su eficacia, y los árabes llegaban a Damasco antes que sus aliados, conquistando así real y simbólicamente su independencia, el tratado de Sykes-Picot sería papel mojado.

Este razonamiento contradictorio y sin embargo válido es el que inspiró su intervención en el avance de las fuerzas irregulares de Faysal a lo largo de la costa del mar Rojo, con incursiones tierra adentro para atacar el ferrocarril del Hiyaz, esquivando las fortalezas turcas y levantando sucesivamente a las tribus de la zona en un brillante ejemplo de guerra de guerrillas.

Con la toma por tierra del inexpugnable puerto de Aqaba, el 6 de julio de 1917, el ejército irregular de Faysal, se situó de hecho en el flanco derecho del Ejército Expedicionario Egipcio comandado por el general Edmund Allenby. Lawrence no tardó mucho en convencer a Allenby de que los irregulares árabes apoyados por un incipiente ejército regular árabe eran los aliados imprescindibles para el planeado avance hacia Gaza, que cayó en octubre, y Jerusalén que cayó en diciembre. Siria y su capital Damasco quedaban al alcance de la mano.

El curso de la guerra en los frentes europeos, la salida de Rusia de la contienda a raíz de la Revolución bolchevique de octubre-noviembre de 1917 aceleraron también los acontecimientos en Oriente Medio. La revelación por los bolcheviques de los tratados secretos aliados,13​ entre ellos el tratado Sykes-Picot, agravó el dilema moral de Lawrence desgarrado entre su lealtad a los árabes y su lealtad a su patria, y acrecentó el estrés psicológico bajo el que actuaba y su desgaste físico. En ese invierno del 17-18 emprendió desde su base avanzada de Azrak en el desierto sirio algunas de sus acciones más arriesgadas en territorio enemigo como el intento fallido de dinamitar el puente sobre el río Yarmuk (7 de noviembre), el ataque al tren en Minifir (12 de noviembre) o la incursión casi en solitario a Deraa (20 de noviembre). En esta ocasión Lawrence fue detenido por una patrulla de reclutamiento turca que no le reconoció a pesar de que estaba puesto un precio a su cabeza. Durante su detención fue salvajemente maltratado y violado, pero consiguió escapar con vida. La experiencia fue traumática y tuvo consecuencias profundas y perdurables.

Cuando Lawrence entró triunfante en Damasco el 1 de octubre de 1918 en la avanzadilla del ejército irregular de Faysal no era el mismo que desembarcó en Yida en octubre de 1916. Profundamente desilusionado por las desavenencias y la lucha por el poder entre los aliados, asqueado por las atrocidades de la guerra de las que se sentía corresponsable y deprimido por las pérdidas personales sufridas durante la contienda, entre las que destacan la muerte en el campo de batalla, en Francia, de sus dos hermanos y la muerte de Dahum durante una epidemia probablemente en Karkemish, Lawrence pidió el relevo al general Allenby el 4 de octubre y abandonó Damasco rumbo a Inglaterra vía El Cairo.

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