Email this sample to a friend

280


GUÍA BÁSICA DEL CÓMIC

A


ADAMS, NEAL dibujante

Nacido el 6 de junio de 1941 en Nueva York y alumno de la School of Industrial Arts de dicha ciudad, Neal Adams debutó en 1959 en el mundo de la historieta, publicando en el Archie’s Jokebook Magzine nº 41. Al año siguiente fue contratado como ayudante por el dibujante Howard Nostrand para su tira diaria Bat Masterson, actividad que Adams compaginó con trabajos de publicidad para la agencia Johnstone and Cushing. Entre el 20 de septiembre de 1962 y el 31 de julio de 1966, dibujó las tiras diarias y las páginas dominicales de Ben Casey, un aventurero de reminiscencias clásicas cuyas peripecias fueron guionizadas por Jerry Capp, hermano del creador de Li’l Abner, Al Capp. Tras la cancelación de la tira, Adams trabajó durante una temporada como ayudante de Lou Fine en la tira Scratch, de John Prentice en Rip Kirby y de Stan Drake en El corazón de Julieta Jones, hasta que en 1967 entró en DC Comics. Sus primeros trabajos para esta editorial aparecieron en series tan absurdas como Bob Hope y Jerry Lewis, aunque afortunadamente pronto empezó a recibir encargos de más envergadura. El primero: ilustrar el serial de Deadman que aparecía publicado en las páginas de Strange Adventures. Allí, Adams empezó a causar sensación entre los aficionados al comic-book gracias a su estilo realista y anatómicamente perfecto, reforzado por su particular modo de dar volumen a los objetos y pliegues musculares mediante acumulaciones de pequeños brochazos estratégicamente dispuestos. Su siguiente paso fue hacerse con el dibujo de The Brave & The Bold, una colección dedicada a unir a Batman* con otros héroes de la editorial, haciéndoles vivir aventuras en conjunto. Su trabajo entre los números 79 y 86 llamó la atención de los aficionados al hombre murciélago y le supuso, en enero de 1970, el paso a Detective Comics (la colección más tradicional del personaje). Desde sus páginas, Adams y el guionista Denny O’Neil redefinieron completamente la imagen del personaje, convirtiéndolo en un auténtico vengador nocturno, dinámico y amenazador, a la vez que haciendo hincapié en el (largamente obviado) aspecto detectivesco de su labor. Además de trabajar para DC, Adams publicó de manera paralela en tebeos editados por su principal competidora, Marvel, siendo uno de los primeros autores en hacerlo de manera pública. Así, en 1969, realizó los números 56 al 65 de La Patrulla-X*, insuflando en los personajes, mediante su dibujo y unas innovadoras composiciones de página, una energía de la que hasta entonces habían carecido. A continuación, y junto al guionista Roy Thomas, firmante también de los diálogos en La Patrulla-X, Adams contribuyó a aumentar la espectacularidad de la serie Los Vengadores, ilustrando la memorable saga La Guerra Kree-Skrull (Forum), sin duda uno de los grandes hitos de la ciencia-ficción de los setenta (mezclada con superhéroes, eso sí). Un serial protagonizado por Los Inhumanos y publicado en Amazing Adventures, algún número de La Espada Salvaje de Conan y varios Deadly Hands of Kung-Fu, fueron otras de sus colaboraciones más destacables con Marvel. Pero si por un trabajo es recordado Adams con especial cariño por los aficionados a los superhéroes, es por los números 76 al 89 de Green Lantern/Green Arrow, serie que realizó para DC entre abril de 1970 y mayo de 1972, de nuevo con guiones de Denny O’Neil. Juntos, contribuyeron a darle una pátina de seriedad y madurez al género, tratando temas como las drogas y el racismo desde una perspectiva menos ingenua de lo habitual. Por si fuera poco, el dibujante llevaba además colaborando desde 1969 con la editorial Warren, para cuya revista Creepy ilustró varias historietas, la mayoría guionizadas por Archie Goodwin. En 1971 fundó, junto al entintador Dick Giordiano, su propia compañía: Continuity Cómics, para la que continúa trabajando en la actualidad. Increíblemente, y salvo el especial de 72 páginas Superman Vs. Mohammed Ali que ilustró para DC en 1978, Adams no ha vuelto a realizar ningún trabajo con un mínimo de relevancia o interés desde entonces. Evidentemente, un desenlace un tanto pobre para un autor que en cinco años revolucionó el panorama del comic-book estadounidense y cuya influencia aún sigue siendo palpable y decisiva en el desarrollo del mismo.

Previous Page Next Page Page 1 of 146