Email this sample to a friend

El primer libro Palacio Rojo Copyright 2013 by Palacio Rojo Smashwords Edition

Prólogo. Tranquilo, no pasa nada.

Palacio Rojo: Deja de leer. Cierra el libro. Al llamarlo así, quizás exagero. Esto no es un libro. Incluyendo este aviso al principio, creo que actúo de buena fe. Espero que cunda el ejemplo y advertencias como ésta se lean en las cubiertas de tantas pretendidas novelas, poemarios y ensayos. Denuncien a los papelistas que les estafan con anunciadas historias que merecen ser leídas, versos que merecen ser aprendidos, frases que merecen ser repetidas, repetidas hasta que se conviertan en verdad. No a mí.

¿Por dónde iba? Sí, ya. Esto no es un libro porque está a medio escribir. Aún no tengo claro lo que pasa, ni a quién le pasa, ni el propósito de que ocurra lo que ocurra. Pero espero que tú me ayudes a completar la historia.

Tengo claro cómo empezar. Tres jóvenes participan en el proyecto A.M.O.K. que proclama ser un punto y aparte en la historia de la creación humana. Este sacadineros es la obra de Basilio S.A.; S.A. son las iniciales de su apellido. No lo revelo pues el personaje está basado en un auténtico primate en su campo, de esos que pueden acabar con uno. Este hombre, que va a por los cincuenta de edad, es un maduro moderno. ¿Cómo serían los asistentes a la enormidad planeada por el tal Basilio? Te contaré lo que más o menos creo que puede funcionar.

Uno de ellos se llamaría Bernardo, y sería muy pequeño, muy fuerte y muy sevillano. En vez de proyectar la voz, la lanza contra todo y contra todos, es decir, lo que habla debería escribirse en MAYÚSCULAS. El segundo joven es una joven. Se llama Berta. Su rostro debería inspirar terror y amor a partes iguales. Me la imagino con ojos bellos y febriles, pelo dorado y despeinado, ropa escasa y disparatada. La voz de Berta es débil y todo lo que dice se escribiría en minúsculas. Y luego está Edmundo. Tiene tan poca sustancia que ni siquiera tiene aspecto. Su razón de ser es darle algo de consistencia al argumento de esta historia. Quiero decir, que él aportaría el drama. Es tan ingenuo que, animado por los tremendos correos electrónicos de Basilio, ha pagado la inscripción al proyecto con los últimos dineros que tenía. Piensa que, tras su brillante participación, todos se darán cuenta de que es un genio capaz de convertir en billetes su derroche de ingenio. Este plan no tiene ni pies ni cabeza, tal y como le pasa a nuestro Edmundo. Ya sé que es algo que se daría en la realidad pero que en la ficción parecerá poco creíble. Los tres asistentes son tan insignificantes que no merecen ni tener apellido.

Previous Page Next Page Page 1 of 123