CLARO DE LUNA

Por Carmina Bretón

Copyright 2014 Carmina Bretón

Smashwords Edition



Para Myriam Altamira

Lugar de remisión: California Prision State

Destino: México, Distrito Federal

10 de mayo 1994.

¡Hola, señorita Myriam!:

Deseo de todo corazón que cuando la presente carta llegue a sus manos, Diosito la esté cubriendo de bendiciones lindas, bellas, con muy buena salud física y una excelente moral. Después de mi corto pero muy sincero saludo paso a lo siguiente:



5 de mayo del 94. 06:31 A.M. Es un día realmente hermoso, mejor dicho una mañana divina. No hace ni frio ni calor, una mañana perfecta para hacer mis ejercicios. ¡Qué bueno que anoche me dormí tempranito! (como a las 10:00 P.M.) Ahora me siento muy bien, pero ¡qué caray!, primeramente buenos días, señorita Myriam. Aquí estoy con la carta que le prometí, en verdad espero sacarme una “palomita” y no un ¡tache! La vez que hablamos, (ayer 4 de mayo), se me hizo realmente curioso y muy chistoso escuchar de usted la palabra “tache” ¡Hacía añooosss que no la escuchaba! Yo creo que cerca de 17 o 18 años. ¡Qué caray, ya no estoy tan chavalillo! ¿Ah? Y bueno, señorita, muchas gracias por compartir conmigo unos momentos de plática, a veces me siento solo y hacer esto de ponerme a escribir anima mi alma. Aquí adentro es difícil lograr las amistades y yo solo tengo un amigo, pero sigamos con lo nuestro: recuerdo que le comenté que estaba aburrido de cocinar y que necesitaba una esposa, me hizo usted sonreír con su respuesta, pues tiene razón; yo necesito una esposa para que yo le cocine a ella, mi contestación fue genuina y sincera, pues realmente me encantaría cocinar para mi mujer (cuando me case claro). Creo que sería un deleite para mi corazón tener detalles que la complacieran, por ejemplo: me levantaría muy temprano para ponerme fresquito y hermoso para ella y luego le prepararía algo delicioso para almorzar, y para que no saliera de la cama yo mismo le llevaría los alimentos en una charola. ¡Cosas así me encantarían! ¿Y de lavar? ¡tremenda joda lavar! Jamás la pondría a lavar mis pantalones. Yo, que tengo músculos y fuerza, cada vez que lavo un pantalón, termino sudado y enfadado, creo que todos los hombres deberían de lavar por un tiempecito su ropa para sentir la joda que se meten las mujeres. Es curioso, fíjese que mi mamá tiene lavadora y prefiere lavar toda su ropa a mano. Bueno, sea como sea, es lógico que mis sueños no se llevarán a cabo sin antes salir del tremendo problemón en que estoy metido.

Previous Page Next Page Page 1 of 10