Interview with Maria Guadalupe Castro Ramirez

¿cuál es la introducción de tu novela
MIS LÁGRIMAS EN EL PARAISO
(Historia de un Secuestro)

Rindo un homenaje a todos aquellos seres que olvidándose de su dolor, emprenden una terrible lucha para buscar la luz de la justicia a costa de su propia felicidad y acaso de su propia vida, a los seres que no los mueve el odio, ni el resentimiento, sino la razón y la verdad, quienes con su lucha han logrado aminorar y aun cicatrizar las heridas de muchos corazones.
Era muy temprano cuando desperté, las aves cantaban revoloteando en los follajes de los naranjos y los limoneros, por un momento me imaginé estar lejos de ahí, pero no, la terrible realidad era otra, entonces decidí salir al patio para saber a dónde iba a vivir inevitablemente no sé cuánto tiempo, pero qué es esto! estaba yo frente a todos los prisioneros, quienes daban la apariencia de ser muertos vivientes, sus rostros sin la menor ilusión, con un rictus de infinita tristeza, sus caras quemadas y despellejadas por el sol, sus manos igualmente maltratadas y sus pies sin zapatos llenos de callosidades y de grietas sangrantes, su ropa sucia y deshilachada por el tiempo.
En la parte contraria del patio había un grupo de prisioneros que distaba mucho del que se encontraba de este lado, ¡ellos estaban en peores condiciones!, sus cuerpos casi momificados, de los cuales únicamente resaltaban las cuencas de sus ojos enrojecidos, con la vista perdida en algún punto y su piel adherida a los huesos ¡prácticamente se movían por voluntad divina! ellos de repente sin ningún motivo comenzaban a reír enloquecidamente o a platicar con algún ser imaginario.
El panorama era más que aterrador, por un momento tuve la impresión de que me encontraba en el inframundo y que todos los prisioneros eran entes purgando su condena en el infierno; no pude más que sentir un profundo dolor por las condiciones en que se encontraban. Una vez que me repuse del terrible espectáculo que acababa de tener ante mi vista le pregunté a Benjamín porque los presos que se encontraban separados del grupo estaban en peores condiciones que los demás, él me explicó que ese grupo está dedicado al cultivo de marihuana, que tienen menos horas de trabajo, pero un peligro inminente de muerte, porque los hacen pasar por indigentes para ocuparlos como burreros y así poder transportar la droga sin el menor peligro para la gente del jefe, como recompensa a esos prisioneros se les da un mejor trato, trabajan menos horas y se les deja hacerse adictos, casi todos lo hacen para olvidarse de lo que les pasa y así no morir de tristeza, pero finalmente mueren cuando su cuerpo se encuentra totalmente intoxicado y no resiste más.
Nuevamente los ojos de Esmeralda se encuentran cubiertos de lágrimas y por primera vez hubiera preferido no haber llegado hasta ahí, su cuerpo se estremece por el pánico terrible que siente por todo lo que le espera en ese lugar, en ese momento tiene la certeza de que efectivamente ha caído en el infierno, pero nuevamente la levanta su deseo por ayudar a toda esa gente que sufre indeciblemente y por hacer justicia.
Nos podrías mostrar el 1er capítulo de la novela
MIS LÁGRIMAS EN EL PARAISO
(Historia de un Secuestro)

Yo debí ser feliz, como se es en la niñez, no importando si se es rica o pobre, quizá debí haber conocido solo la felicidad de vivir protegida y cobijada por el amor de mis padres; ignorando las amarguras de la maldad, la corrupción, la muerte, el dolor y la impotencia.
El lugar donde yo vivía en Valle de Bravo, es pintoresco, bello y tranquilo, un lugar mágico, enclavado en un pequeño cerro, por las tardes a lo lejos se veía el horizonte atrapando al sol, como no queriendo dejarlo ir, parecía un diamante sobre un verde pañuelo esparciendo sus dorados y rojos destellos hacia el cielo azul mientras sus limpísimas calles lucían escoltadas por viejos árboles que se mecían armoniosamente al soplo de la brisa de la laguna.
Recuerdo aquel día, yo me sentía más feliz que nunca, ya que nos iríamos de vacaciones, sin imaginar siquiera que ese sería el comienzo de nuestra terrible pesadilla, después de varias horas de camino hicimos una pausa frente al mar, ahí nos detuvimos a descansar sentados en la mullida arena y mientras platicábamos podíamos observar sus aguas, en las que se reflejaba la celeste bóveda, eran de un azul profundo, pareciera un terso y azulado cristal, del lado izquierdo desde lo más alto, una gran cascada blanca como suave arena resaltaba al chocar sobre el gris acero de las enormes rocas,
El Conde seguía terriblemente deprimido no quería salir de su habitación, sus fieles criados Emma y Efraín estaban sumamente alarmados, solo admitía que le llevaran los alimentos los cuales apenas si probaba y enseres para bañarse, además dejó de acudir a sus negocios y pidió no ser molestado, así continuó con la mirada perdida en las tinieblas de su habitación, pensando y llorando en silencio, durmiendo a ratos y medio probando la comida a ruego de sus fieles sirvientes, no tenía fuerzas para levantarse de la cama, ni la más mínima ilusión de seguir viviendo, ¡prácticamente se estaba dejando morir!, porque ya se habían agotado todos los recursos para encontrar a su pequeña Esmeralda, aunado al fallecimiento de su querida e inolvidable esposa.
En un último recurso Emma y Efraín al ver que no mejoraba el estado anímico y espiritual del Conde se aposentaron afuera de su recámara y le dijeron señor tiene que ser fuerte, con estar encerrado no va a ganar nada, su hija tiene que aparecer, muy dentro de nuestro corazón sabemos que está viva, tenga fe patrón no nos defraude, usted es un hombre de lucha, no extinga la última luz que le queda que es la esperanza.
Tanta vehemencia, súplica y cariño había en las palabras de sus fieles criados que lograron que el conde se incorporara con muchos trabajos debido a su estado anímico y abriera por un instante la puerta, al quedar frente a ellos como un niño se tiró en sus brazos y lloró amargamente diciendo, perdónenme, pero ¡no puedo con esto!, este sufrimiento ¡es terrible!, no tengo consuelo ni de día, ni de noche, sé que me estoy muriendo y no puedo hacer nada. Los criados también llorando lo abrazan patrón usted puede, haga el intento, por favor se lo suplicamos, ¡yo el hombre fuerte! Y ahora estoy ante ustedes vencido, acabado y llorando como un niño sin esperanza en el futuro.
Al otro día antes de ponerse el Sol, Esmeralda le pide a Rubén que la lleve nuevamente a la choza y que olvidaran todo lo que había ocurrido, hagamos de cuenta que el tiempo se ha detenido y que siempre vamos a estar juntos. Una vez en la choza Rubén le dice que harán un compendio de todo lo aprendido y aunque ya estamos preparados para atender zonas rurales en cualquier enfermedad, únicamente nos falta analizar los campos de los sauces y naranjos.
Al amanecer acudimos a esos hermosos campos ¡Oh! que belleza, una vez que llegamos ahí se respiraba un olor que nunca voy a olvidar, los aromas se mezclaban y lo perfumaban todo. Las herraduras del caballo parecían que pisaban sobre terciopelo en lugar de pasto por lo crecido y terso. Al bajarnos del caballo Rubén me estrechó entre sus brazos y me acercó a su pecho, una emoción muy grande nos invadió, era el supremo placer que sentíamos al ver la extraordinaria belleza de una naturaleza virgen en todo su esplendor.
Posteriormente regresamos a la choza con las últimas yerbas que nos faltaban y pasamos tardes enteras, acomodando, estructurando y analizando todo lo aprendido, hasta que al fin hicimos el compendio ¡qué gran variedad había! era un estudio más que completo, ¡estábamos realmente satisfechos!
El ronco, cuyo verdadero nombre es Cenobio N., es un hombre terriblemente cruel, para quien el mayor de los placeres es hacer daño a los demás, no cree en nadie ni en Dios, únicamente en el dinero, sus padres según le contaron lo abandonaron en un lote baldío a su suerte y para sobrevivir no se esforzó en construirse un mejor destino, sino que buscó las malas compañías para hacer dinero fácil y rápido y de alguna manera vengarse así del desprecio que desde su infancia sufrió.
Me podrías dar un avance del tercer capítulo
Una noche de diciembre en que el viento penetrante del invierno, acompañado de una neblina, ahuyentaba a los prisioneros a no estar fuera de sus cabañas; mientras tomábamos café, abrigados con lo que podíamos, nuevas personas eran traídas ilegalmente a la fortaleza. Cuando nos levantamos de la mesa para ver quienes habían llegado; no tuvimos más que decir ¡esto es una atrocidad! hasta cuando estos seres sin corazón seguirán trayendo gente inocente, entre la nueva carga de prisioneros ha llegado un joven muy apuesto, con voz muy bondadosa, quien de inmediato es casi arrojado a una de las cabañas vacías.

El guapo joven de veinticinco años, alto, soltero, había servido a su comunidad y había adquirido mucha estimación en su pueblo; es un joven instruido, extremadamente noble y lleno de buenos sentimientos. Esmeralda pidió a Benjamín un poco de café, ya que en semejante noche, todos necesitábamos grandemente de una bebida caliente. Posteriormente con lámpara en mano, salimos a buscar al prisionero que había quedado al lado de nuestra cabaña, él nos dijo llamarse Fernando del Río; lucía un poco preocupado, pero nos aclaró que tenía mucha fe y confianza en salir de ahí, de todas maneras le infundimos un poco de ánimo, le ofrecimos nuestra amistad y le dejamos suficiente café para que entrara en calor.
Mientras tanto en la fortaleza durante un tiempo los prisioneros permanecieron en silencio, entregados a sus labores, a sus temores y esperanzas por salir de ahí, por lo pronto Fernando se ocupaba por organizarlos un poco para hacerles la vida más llevadera, Esmeralda ya les ha hecho algunos compuestos de yerbas para proteger la piel de su cara y cuerpo, también les ha enseñado a elaborar huaraches con llantas en desuso y con palma seca y unos sombreros igualmente hechos de palma, ya tienen un mejor aspecto ya no se ven tan maltratados por las inclemencias del tiempo.

También Fernando formó con ayuda de Esmeralda un pequeño hospital con las hierbas medicinales que ella conocía perfectamente y que habían ido a recolectar al campo, poco a poco hasta habíamos podido ir desintoxicando a los prisioneros adictos, algunos ya hasta se encontraban totalmente rehabilitados, mismos que seguían fingiendo estar atrapados bajo el influjo de la droga para no tener problemas y así tener la mente limpia para cuando tuvieran la oportunidad de escapar, aprovechando que eran los únicos que podían salir de la Fortaleza para cumplir con su encomienda de burreros; luego con la ayuda de su hermano Alberto quien también había sido secuestrado, pero él estaba asignado a la mansión del jefe y con el que se podía comunicar únicamente con mensajes enviados con los capataces, pudo Fernando obtener algunos medicamentos más como aspirinas, alcohol, vendas y algodón con lo que eran atendidos los prisioneros enfermos, además nos pudo mandar algunos libros de texto que le habían ordenado a su hermano desechara de la biblioteca del jefe y que nos servirían para enseñar a leer y a escribir a los niños de la comunidad.

Al poco tiempo pudimos instalar un pequeño altar en donde Fernando plantó una cruz formada con un tronco de árbol, que no por rústica dejaba de ser muy hermosa, ahí en medio de la inmensidad del bosque, al lado de la enorme cascada, rodeada de exuberante vegetación y multicolores y variadas flores, era a donde solíamos acudir los domingos a pedir a ese ser supremo que nos estaba dando a conocer y que no sé por qué, pero ya no nos sentíamos tan desprotegidos, ni tan vulnerables.
Un día de esos en que me dio la Biblia para que leyera una de esas hermosas lecturas, tropezando mi mano con la suya, me la retuvo por un movimiento ajeno a su voluntad y algo no conocido por mi hasta entonces se apoderó de todo mi ser.

El primer amor ocupaba de una manera absoluta el corazón de Esmeralda y lo mismo había sucedido al joven, aquella mujer que le mostraba su cariño, se había hecho ya indispensable en su vida, era la que encerraba su esperanza y toda su felicidad y la que le hacía olvidar por instantes aquel infierno. Igualmente el amor a Esmeralda había llegado a su plenitud en la persona de Fernando del Río y poniéndose a pensar en el porvenir de ese amor tan repentino como poderoso, pensaba para sus adentros, una vez que concluya la misión por la que vine a aquí, quizá él se decida y me diga dulcemente te amo. Ella estaba segura de amarlo y de ser correspondida.
Era ya para mí una necesidad tenerlo constantemente a mi lado; no perder un solo instante de su existencia. Nos reuníamos todos los días dos horas después de las duras jornadas de trabajo para dar clases a los niños que bajo cautiverio habían nacido y que no sabían leer ni escribir, después le pedía yo a Fernando me leyera ese hermoso libro que él llamaba Biblia y que en sus páginas desbordaba la dulzura de un ser superior que él decía que nos amaba, libro que me cautivaba y que yo desconocía completamente. Las palabras que salían de su boca se tornaban dulces, breves.
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Capítulo Segundo
Son varias horas de camino por carretera, pero al final toman veredas empedradas como lo indica el golpeteo de la camioneta, entran a un gran terreno amurallado con altísimas paredes de piedra y concreto, con un portón enorme que cierra herméticamente, el cual una vez que cierra es imposible abrir, el calor es agobiante, tengo mucho miedo, pero siento que estoy dando el primer paso hacia la meta que me he fijado, me sigue sosteniendo mi voluntad por hacer justicia.
Esmeralda casi desfallece, pero aguarda a que se descuide el ronco y secuaces para poder salir de la camioneta, así es que mientras ellos van a guardar lo que han alcanzado a sacar, ésta aprovecha para salir corriendo y meterse a una de las cabañas que se encuentran ahí, al entrar apresuradamente es detenida por el brazo de un hombre que le dice pero ¡muchacho! por poco haces que caiga al suelo, ¡Oh! Perdón señorita, pero como vienes con el pelo recogido con esa cachucha y vistiendo ropa de hombre pues me confundí; bueno pero primero me presento, mi nombre es Benjamín Dumont y tu muchacha ¿cómo te llamas? Esmeralda, ¡Pero que estoy viendo!, eres bellísima si el jefe mayor te ve en el mejor de los casos te deja un tiempo para él y en el peor de los casos te mandará a prostituirte.
Déjame ver qué puedo hacer por ti, mira cuando me secuestraron yo trabajaba como maquillista de efectos especiales en una televisora muy importante en la Ciudad de México y traía mi material de trabajo en una pequeña maleta, con la que puedo hacerte una cicatriz que te aseguro se verá casi natural, la cual te atravesará toda tu mejilla, con un pegamento que es bastante resistente, incluso al agua, pero de todos modos tienes que tener mucho cuidado, para que no se te caiga, de esta manera le serás poco apetecible al jefe y te pondrá a hacer toda clase de quehaceres o te mandará a los campos de cultivo, en caso contrario acabarás como esas mujeres muertas por un embarazo no atendido o infectadas de alguna mala enfermedad, aquí no tenemos quien nos atienda, aquí vive únicamente quien resiste este infierno.
Otro día, era de madrugada cuando me despertó una alarma y le pregunté a una de las muchachas que tenía como compañera de cuarto de nombre Rosa Olivares ¿Qué significa ese ruido? que es hora de levantarse porque van a pasar lista, ya con la cicatriz puesta y portando un pantalón y una camisa que le prestara su amigo el Doctor Rubén Terrones y sin quitarse la gorra para no dejar al descubierto su hermosa cabellera y no levantar la mínima sospecha de su identidad, salí al patio superior a donde llegó el ronco mismo que se disponía a pasar lista, al verme, sin sospechar siquiera que soy la hija de los Condes de Miravalle dijo, ¡pero diablos! y ésta de donde salió, burlonamente el ronco inquiere pero a quien se le ocurrió traer a esta mujer, quien va a pagar por ella un solo peso, ja ja ja comienza a reír, si acaso servirá para los quehaceres y para cultivar los campos no creo que sirva para nada más. ¡Ah! por cierto advierte el ronco a Esmeralda la consigna aquí es que si alguno de ustedes hace la menor señal o intento para ser rescatados, en ese momento sin ningún miramiento todos serán ejecutados.
En eso estábamos cuando intempestivamente se me deja venir a toda velocidad una señora que daba la impresión de ser una muerta que había escapado de su tumba, ya mayor, sucia, muy descuidada, con su ropa deshilachada, despeinada y con pedazos en su cabeza sin pelo, yo me quedo muda de la impresión al verla abalanzarse sobre mí, pero cual va siendo mi sorpresa que una vez que me tuvo cerca, empieza a morderme por todo el cuerpo y me derrumba para quitarme mis zapatos, por el momento quedé aturdida y desconcertada, pero cuando reaccione mi único impulso fue gritar aterrada a todo lo que daban mis pulmones, ¡auxilio, auxilio¡
Algunos de los prisioneros acudieron en mi auxilio, inmediatamente Benjamín Dumont, al verme derrumbada sobre el piso me dice ¡Esmeralda pídele perdón de rodillas a su alteza! yo sin entender me incorporo y un poco confundida le pregunto ¿a su alteza? ¡Si Esmeralda, rápido! haz lo que te digo para que Micaelina no te vuelva a agredir y en lo sucesivo deberás dirigirte a ella como si realmente fuera una reyna; acto seguido me puse de rodillas y le dije a la extraña señora: humildemente le pido perdón a su majestad, acto seguido la mujer me mira como supongo mira una reyna con un poco de desdén y envanecida de tenerme a sus pies y huye a toda prisa con mis únicos y viejos zapatos.
Una vez en la cabaña le pregunté a Benjamín ¿por qué se le tiene que tratar a Micaelina como a una reyna? su historia es muy dolorosa, mira muchacha, ella fue secuestrada junto con sus dos hijos hace algunos años, a ella la dejaron aquí en la Fortaleza y el jefe, dio la orden que los niños fueran enviados a otro lado, nunca supimos a donde, a partir de ese momento la pobre Micaelina cayó en una profunda depresión que la hizo perder la cordura.
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Aquella Noche
Hoy estuve recordando un suceso extraordinario ocurrido en una de esas noches en que regresaba de trabajar, el cielo se había convertido en una gigantesca ampolla gris, amenazante de desatar una feroz tormenta, una de esas noches frías y terriblemente oscuras, donde las pocas estrellas en el cielo se notaban apenas entre los grises nubarrones, el camino se encontraba solitario, al poco rato casi no puedo ver pues la tormenta se ha desatado y el agua me está calando hasta los huesos y entre rayos y estruendosos truenos voy llegando a mi casa, estoy tocando pero el rugir del viento y la tormenta se han recrudecido con tal fuerza y violencia que apenas dejan oír el timbre de la puerta que toco insistentemente, realmente esa noche era aterradora, iluminada únicamente con la escasa luz de la luna y con los rayos que partían dramáticamente el firmamento.
No me han escuchado, el corto techo de la marquesina ya no me es suficiente para guarecerme, en tal virtud, he dado algunos pasos para protegerme de la lluvia en un techo más amplio que está en seguida, repentinamente he caído a un pequeño pozo que tiene en su fondo una coladera y uno de mis pies se ha atorado, siento que estoy perdida si sigue subiendo el agua, lo único que me queda es rezar porque no hay nadie en la calle y por más que grite nadie me escuchará, el agua continúa subiendo y prácticamente estoy a punto de ahogarme, de repente al estruendo de un rayo y al amparo de su luz pude ver a un hombre que atravesaba la calle y venía en mi auxilio, inmediatamente me tiende la mano para ayudarme a salir, con la angustia no he visto su rostro, ni siquiera le he dado las gracias, solo inclino la cabeza en señal de agradecimiento.
Una vez en mi casa no le comenté nada a mi familia para no angustiarlos, ya en el comedor nos encontrábamos cenando, prácticamente devoré un par de gorditas de canela receta de mi abuelita y tomé una gran taza de chocolate, cuyos aromas se esparcían gratamente por toda la casa.
Se ha suspendido la corriente eléctrica portando una lámpara vamos subiendo asidos del barandal hacia las recámaras, la tormenta ya ha cesado, cierro la puerta rápidamente, hacía un frío horroroso y procedí a acostarme casi en seguida apagué la luz y entrecerré mis ojos y me puse a reflexionar sobre lo ocurrido, fue entonces cuando reaccioné ¡Dios mío el hombre que me ayudó a salir no se encontraba mojado! y eso es prácticamente imposible en semejante noche, verdad o mentira pero yo estoy segura que fue el ángel de mi guarda el que me auxilió, dando gracias por el alto honor concedido y casi sin darme cuenta me quedé profundamente dormida al amparo del calor de mi hogar, de mis padres y mis hermanos, sabedora que mientras Dios y mi familia esté conmigo eternamente contaré con su bendición y nada malo podrá ocurrirme
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Mientras las siluetas fantásticas de los maizales como verdes bailarinas danzaban al compás del aire, por fin nos encontrábamos ahí, sintiendo en nuestros pies el calor de la arena suelta sobre la agreste tierra, con los ojos húmedos y brillantes por la emoción de llegar a nuestro nuevo y humilde hogar, mientras abrazaba un pedazo de tela imaginando tener en brazos una hermosa muñeca, mi padre ayudaba a mi mamá a bajar lo poco que contenía la mudanza, felices mis hermanos corrían por los maizales desapareciendo bajo la enmarañada red de verdes hojas, sintiendo la libertad con esa divina mezcla de la alegría sin límites con que contamos en nuestra infancia.

El sol, muy alto sobre el horizonte, inundaba de luz aquel rincón de belleza incomparable, enormes girasoles como coloridas aves parecieran estar resguardando el lugar, solo interrumpido aquel silencio por el zumbido de los insectos y el alegre grito de mis hermanos.

Por algunos instantes olvidamos la penosa travesía de la terracería que acabábamos de pasar, subyugados por la magia irresistible de aquel lugar que teníamos ante nuestra vista, ya una vez instalados, por la noche a través de un agujereado techo de cartón, el cielo con su celeste bóveda como fino tapiz, era de un azul profundo, mientras las luciérnagas se filtraban hacia su interior como pequeñas estrellas que se precipitaban hacia nosotros, sin más luz que el oro pálido que proyectaba la luna, pero ahí estábamos muy felices y es precisamente ahí donde comienzan mis recuerdos viendo a mi padre joven y hermoso luchando a brazo partido de la mano de mi madre, siempre juntos, unidos por el amor y la fidelidad, desde ese momento tuve la certeza que de su mano todo estaría bien siempre. Dios te bendiga papá por habernos dado lo mejor de ti y por seguir bendiciéndonos desde donde estás con Dios, mis hermanos y yo nos sentimos muy felices por tener la enorme fortuna de ser tus hijos.
Cuál es tu concepto de Cristo.
Jesús

La cercanía con aquel ser extraordinario, que aunque hubiera oscuridad a su lado parecía reunirse toda la luz del mundo y alejarse los problemas de la vida, era el ideal más querido pues reunía a todos con elocuentes discursos que llegaban al fondo de cada uno de los seres que ahí se encontraban, planeando como el más experto soluciones cuando se creía todo perdido, él estaba lleno de perfecciones morales y poseía un rostro hermoso humano y divino a la vez, sin lugar a dudas era la perfección de la belleza, en él se conjuntaba toda la galanura y la melancolía del día y de la noche y toda la paz al acorde de la música de los arroyos y de los suaves murmullos del viento, en fin su sola presencia debió haber sido una bendición eterna.

Quien fuera el primer arquitecto elaborando obras grandiosas como el adorno de las montañas cubiertas de inmaculada nieve, las estrellas que amorosamente nos miran noche a noche y la elegante presencia de las nubes que juguetonas cambian constantemente de apariencia simulando ovejas, ángeles, caballos arrastrando elegantes carruajes y lo que a uno le dicte su fantasía.

Quien quiso descender de los cielos para convivir con nosotros y al mismo tiempo saber de nuestras debilidades para así comprendernos y ayudarnos siempre que lo necesitáramos como solo lo hace un verdadero padre, quien también se enfrentó al sufrimiento, a la traición, a la incomprensión y al desamor pero no por eso se quedó callado, ni dejo de amarnos, al contrario ofrendó su vida terrenal para darnos con su muerte vida eterna.

Seguramente quienes lo conocieron supieron cómo era el cielo porque lo miraron a través de la hermosura de sus ojos.
Cree usted que todos valemos lo mismo por el simple hecho de ser seres humanos
UN HOMENAJE A QUIENES MUEREN EN LA CALLE SIN MÁS ABRIGO QUE SUS BRAZOS Y EL LATIR DE SU CORAZÓN
Ahí se encontraba en su mirada no había maldad, solo una congoja suplicante, a manera del postrer ruego por un poco de cariño antes de morir.

Era como una flor que alguien arranco cruelmente del suelo de sus ilusiones, arrojándolo al más oscuro abismo y condenándolo a la más terrible soledad, desvaneciendo quizá la única ilusión con que contaba en su vida.
A quien ya no le importó dormir en la banca de algún parque, o en alguna avenida solitaria, soportando las inclemencias del tiempo, atormentado por las imperceptibles imágenes de quien había causado su desdicha y atormentado por los fantasmas que el mismo imaginaba convirtiendo su descanso en una terrible pesadilla, sin percatarse si se está vivo o si ya se ha llegado a la muerte, ante el cruel desplome de sus ilusiones y el enfrentar diariamente su terrible realidad.
Quizá fue un ser con grandes aptitudes y poseedor de una gran sensibilidad para apreciar las bellezas del universo y ahora se encuentra con su cuerpo inerte y húmedo, por la lluvia que pertinaz a mojado su cuerpo, sin percatarse que el día se ha aclarado y ha salido un hermoso arco iris que enmarca el cielo con bellas pinceladas de colores, esas bellezas que desgraciadamente ya ha dejado de apreciar.
Y yo que algún día pensé que eran cobardes, hombres con espíritu débil, cuando tantas veces me he sentido igual o peor que ellos, cuando me ha faltado fe y confianza en Dios y cuando he considerado todo perdido, sin reflexionar que aún tenemos muchas cosas porque luchar y por seguir viviendo.
No es una limosna la más necesaria, sino también ofrecerles algo que vale más que todos los mendrugos y que todos los valores inimaginables y es la consideración, la dignidad y el respeto, porque son tan valiosos como todos por el simple hecho de formar parte del universo.
Algún suceso importante e inolvidable que recuerde
Antes de ponerse el sol ya habíamos divisado sobre la sobre la falda de la montaña lo que fue la casa de mi mamá, poco después la mañana se había puesto radiante, el sol se erguía majestuoso y espléndido por encima de las montañas, los pájaros entonaban sus más bellos cantos atesorados sobre los árboles, mientras las últimas gotas de rocío se esfumaban sobre las hojas del viejo naranjal que resguarda la entrada al pueblo, a donde finalmente hemos llegado.

Al acercarme a lo que fue la casa de mi madre una ligera sonrisa y una mirada ansiosa se dibujaba en mi rostro adivinando como sería su vida de niña en esa su amada casa, al través de las ventanas pude ver las luces que se repartían en las habitaciones, pues aún era muy temprano.

San Luis Potosí es un pueblo mágico que describe perfectamente a la provincia mexicana, es hermosísimo, en el centro sobresale su iglesia de piedra con bellos relieves que la adornan por completo, sus viviendas se distribuyen a lo largo de los cerros para derramarse bellamente hasta la ladera del otro lado, sus habitantes gente sencilla y humilde aún anda a caballo recorriendo sus campos sembrados de magueyes que como verdes sombras lo adornan totalmente.

Vamos entrando gratamente impresionados, es una casona antigua, en cuya entrada cuenta con un arco de tabique rojo barnizado, cerrado con una puerta de madera muy gruesa y en su frente un letrero que dice Hacienda Las Flores, un amplísimo patio con camino de tablones de cantera adornado con una hilera de blancas y diminutas flores y otra de flores multicolores, rodeado con una amplia alfombra de verde y fresco pasto, árboles frutales y una gran cantidad de aves desde canarios, verdines, cotorros, pericos, que se apilan sobre los árboles tratando de ocultarse de nosotros, la casa se encuentra sobre un alto nicho de piedra que ha formado la naturaleza y desde sus amplios ventanales se puede admirar todo el jardín y un pequeño riachuelo que pasa entre los rosales también en declive para desbordar sus aguas directo a una fuente rodeada de jarrones con hermosas hortensias moradas.
Era un día radiante, soleado pero a la vez con un leve aire frío como suele ser en la prematura primavera, recorrimos el amplio patio gozando del hermoso y extenso jardín, en el estanque estaban nadando unos pequeños y blanquísimos patos, mientras fantasma un hermoso pastor alemán asomaba su cabeza haciendo huir de inmediato a toda la familia, el con sus ojos redondos, muy vivarachos no dejaba de observar mientras movía inquietamente la cola, ¡que hermoso era todo!, pareciera que en ese jardín una flor sustituía a la otra, porque al parecer nada se marchitaba, cierro mis ojos y aún me imagino a mi mamá cortando las mejores flores para la virgen en aquellas mañanas frías de invierno llenas de bruma, en donde hasta el río parecía congelado, pero no por eso dejaba de ser un paisaje hermoso, fascinante , lleno de magia como lo es San Luis Potosí.
Ya por la tarde el cielo azul contrastaba con las nubes de color amarillo intenso como el oro del declinante sol, mientras el viento barría algunas hojas y sacudía los pequeños arbustos que había a nuestro derredor ahí estamos en el jardín descansando, conversando y riendo alegremente, sabiendo de las travesuras de mi mamá y de mis tíos, de sus sueños, de sus alegrías, era una tarde de variadas narraciones, pero en especial con cuánta alegría recordaban aquella luz que solo salía de noche y que los perseguía para donde corrieran y que nunca supieron que era, sin embargo siempre creyeron que era el alma de algún niño que se había convertido en su mejor amigo y que amaban profundamente y también de cuando se metió a su patio un burro que se había extraviado de alguna hacienda y ellos pasearon toda la noche sobre su lomo, de sus caídas llenas de estrepitosas carcajadas y de lo bien que lo pasaron, hasta que su dueño fue por el al día siguiente y del severo regaño de mi abuelita por haberse salido de sus recámaras a continuar jugando.
Posteriormente, cuando la luna acababa de elevarse hermosamente plateada bajo un cielo profundo, teniendo como marco las altísimas montañas, nos encontramos cenando, yo prácticamente devoré un pan tostado con mantequilla y miel y unas deliciosas quesadillas de queso acompañadas de un rico atole de fresa, y mientras cenábamos mi tía Isabel nos contaba como gozaron aquella casa que era de su propiedad y que habían perdido en parte por azares del destino y en parte por la pobreza que les llegó de repente y de cómo habían logrado superar su pérdida.

Mi corazón se hallaba lleno de júbilo al saber que ahí había dormido mi mamá durante toda su infancia, aún podía respirar sus sueños, sus risas y hasta sus ilusiones que se habían quedado como mudos testigos impregnados en cada una de esas paredes. Simplemente unas magníficas vacaciones, lo único que me queda por agregar es ¡inigualable San Luis Potosí!
Como recuerda el día de muertos
Día de Muertos
Recuerdos

Sin duda ellos estarán felices entre tantas estrellas e iluminados por los amaneceres, pero quisiera volver a ser niña y que ella bajara y que me volviera a contar esos cuentos de princesas y de hadas que nunca he olvidado, imaginarme el baile de Cenicienta con el apuesto príncipe y las hadas revoloteando cerca de las mariposas que vuelan insistentemente entre las flores mientras ella sonríe como un ángel.

Escuchar de nuevo la vocecita de mi mejor amiga para enseñarme su nuevo vestido por teléfono y yo decirle esta hermoso seguramente mañana lucirás linda con esa tela tan re preciosa y volver a gozar en su compañía el verla bañar a esa pobre muñeca cien veces al día hasta descargar la pila de la regadera que la hacía funcionar y probar esos mini hot cackes cocinados en un bracerito con carbón de verdad y ponerles mucha mermelada y mantequilla o comer aquella sopa de pasta que había quedado tan dura que hasta sonaba entre nuestros dientes.

Volver a despertar con ella al amparo del maravilloso ruido de las olas y el volar de las gaviotas y caminar descalzas sobre la blanca arena riendo felices, sintiendo el aire que corre suave y fresco sobre nuestro rostro, abrazando la mañana, abrazando la vida y pasar toda la tarde platicando en familia y disfrutando del sol y hasta del anochecer iluminado con el polvo dorado de miles de estrellas como en aquellas inolvidables vacaciones.

Nuevamente ir al mercado acompañadas de mi papá a comprar calaveras de azúcar, de amaranto, de chocolate y nuestras preferidas las de gomita glaseada con azúcar y aquellos platillos ya preparados hechos a base de azúcar glas que las hábiles manos de nuestros artesanos preparan simulando desde platos con mole, con tamales, con calabaza en tacha y las pequeñas botellitas de tequila listas para adornar el altar y traer nuestra bolsa repleta de aromáticas guayabas y mandarinas, cañas, naranjas y un manojo de flores amarillo intenso para nuestros amados difuntos.

Como eso no es posible todos los días me levantaré con el hermoso y noble recuerdo de las personas que nos siguen amando y que se fueron antes que nosotros, ahora estoy segura que no los hemos perdido porque están muy cerca, protegiéndonos y pidiendo a Dios para que nada malo pueda sucedernos.
Published 2016-11-07.
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Mis lagrimas en el paraiso
Price: $1.99 USD. Words: 79,100. Language: Spanish. Published: August 31, 2016. Categories: Fiction » Graphic novels & comics » Romance
Novela basada en la terrible y conmovedora historia de Esmeralda, quien se olvida de su dolor y del de su familia y arriesga su vida hasta dar con su secuestrador y hacer justicia. Ya en el campo de concentración ayuda a sobrevivir a los demás esclavos a las torturas, abusos, malos tratos y extrema pobreza.